domingo, 1 de junio de 2008

Allá en la selva grande.

La verdad es que un día
se cansó la verdad
de buscar su verdad
sin hallarla.
La verdad. Alejandro Filio.
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Lo tétrico que es este asunto de vivir aveces: mañana tengo la "susodicha" exposición -a la que ya se sumaron, con la valentía que las caracteriza, las ágiles mentes de La Malagueña y La Zucaritas-, éste fue un fin de semana de pocas pulgas y mucho ejercicio mental, mucha actualización fraternal, y mucho enterarme que poco sé de lo que no me importa y poco la noticia que sí es noticia para mí se me hace llegar.
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Me refiero a lo primero porque después de mucho madrugar y poco dormir, nuestro equipo multidisciplinario -incluye una cantante, una corista, una pensadora, una bailarina de talento innato y una editora en jefe, por el mismo precio de introducción-, llegó a la habilidosa, deleitosa y otras tantas -osa, conclusión de que el dilema del significado nos supera como seres intentones de racionalizarlo. .
No, contrario a lo que muchos pensarían, no está en los diccionarios -el ejemplo de liebre=conejo y conejo=liebre que me han hecho llegar me lo deja más que claro-, y tampoco se encuentra rodando por la calle como la verdad en la canción de Alejandro Filio. Muy probablemente sí la perdimos en el Central Park, pero para buscarla habrá que solicitar visa americana, y según también me han dicho, es más sencillo encontrar el hilo negro del significado que ser aceptado como visitante temporal por los Unaited Esteits.
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Así que mejor nos esperamos a que la verdad venga de gira artística y toque en el Auditorio Nacional para lanzarnos a preguntarle quién chin-chun-chan es. Y en lo que eso sucede -"Uuuuuh", finalizaban siempre los inditos del nopal en el programa Los Polivoces-, pues mejor nos concentramos en la tribu amazónica virgen que apareció por ahí hace unos días.
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Sí, leímos bien: localizada en medio del Amazonas por un grupo brasileño encargado de la conservación de las zonas minerales de la región selvática sudamericana, la susodicha tribu nunca ha visto la tele, ni siquiera sabe lo que una tele es, y muy probablemente nunca había visto un avión en lo que tiene de historia como comunidad hasta que apareció por allí el del grupo de geólogos.
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Y las fotos, que si bien aveces mienten también aveces suelen decir la razón -perdón, es la costumbre a no querer errar-, hablan por sí solas: asustados por el armatoste volador, una docena de hombres o mujeres -vaya uste' a saber- con sus pieles completamente cubiertas con quién sabe qué pigmento natural, salen a recibir el ruidajal de hélices y viento con lanzas y malas caras.
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Osea que no, si uno va y les dice que trae televisiones, probablemente se lo coman, aclarando, claro está, que también ignorarán por completo la expresión: "No nos coman, trajimos teles". Osea que no, el significado no está tan en las cosas como pensamos, sino más bien en la interacción que tenemos con esas cosas que nombramos. ¿Dije ya que según muchos conocedores de la materia, las cosas que nombramos nos pertenecen? Yo nunca le he puesto nombre a nada que no sea mi planta, una Pata de Elefante que algún día tuve, y como se secó, dudo mucho en poder decir que me pertenece.
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Independientemente de esto último, la tribu virgen -que no de vírgenes- en el Amazonas no entiende ni siquiera qué es significado ni para qué sirve. Yo tampoco. Comienzo a pensar que, sin darme cuenta, soy más virgen de lo que imaginaba, o que vivo en el Amazonas, y como nadie me ha dicho que así se llama, que esto significa "selva" y no aquello, pues entonces sigo creyendo que esto es esto y aquello aquello, cuando hipotéticamente y hasta nuevo aviso esto es aquello y aquello esto. Ya me perdí. Se los dejo a su imaginación. Quien ría al último me avisa.
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¡Salud!

2 comentarios:

Wendy Piede Bello dijo...

En realidad los anomales nos superan justo en lo que nos hacen creer que somos superiores, el raciocinio. Ellos son felices y no se hacen preguntas sin respuestas.

Wendy Piede Bello dijo...

Quice decir animales, y Vargas Llosa ha probado que en la selva amazónica, la vida es más sabrosa, me queda más cerca de Buthan y tampoco hay tele. Mañana mismo tomo un vuelo pa'llá.