martes, 24 de junio de 2008

Al son que me toquen.

El problema no está en entrevistar, sino en lo que uno se consigue en el entrevistado. Toparse con antropófagos incomprendidos, escritores frustrados, pintores desahuciados, escultores desmañanados y fotógrafas desangeladas, aunque sea parte del trabajo, deja en uno la sensación de que algo de todo lo que se ha dicho o hecho en o por el arte, se anda pasando de caducidad y ya está dejando estela nauseabunda alrededor.
.
Y hoy, sucede, me topé con otra de mis estrellas entrevistadas, y la cuestión no estuvo tanto en ella -Susana Orozco, conocedora y sapientísima mujer, poseedora de un acervo impresionante en cuanto a danza y música prehispánica se refiere-, sino en lo que me dijo cuando ya la grabadora estaba apagada y los motores encendidos para irnos -osea, ni se molesten en pedir pruebas al respecto, porque no las hay-.
.
Me miró de pies a cabeza, asintió como quien está a punto de dar un dictamen favorable, y, sin mucho temor a represalias -no las habría de todas formas, había sido una excelente entrevista-, soltó una frase que ha estado dando vueltas en mi cabeza durante todo el día: "Tienes todo el perfil físico de bailarín folklórico, desde los pies hasta la punta del cabello, ¿no te gustaría aprender y bailar?"
.
No, no me quiso vender la idea, ni el producto, ni la clase. Es maestra, sí, pero los cursos que da no lo pagan los alumnos, sino el ayuntamiento de Zapopan. Así que, tras meditarlo tres segundos, solté una carcajada que la dejó tristona, mitad porque pensó seguramente que me estaba burlando de su apreciación, mitad porque seguramente vio en mí a un talentazo desperdiciado, que es como ver y no ver nada al mismo tiempo.
.
"No me digas, ¿no bailas?" Estaba a punto de decirle de la manera más amable que tengo tres 'inches pies izquierdos -luego, en un blog de tono menos familiar, les platico dónde está el tercero-, cuando se apresuró a decir: "Serías excelente, por lo menos para salir en las fotografías".
.
Así sí. Los que me conocen, y los contados que han tenido el privilegio de bailar conmigo, saben que en el baile, si no se trata del famoso y acaudalado "estilo libre", soy un hazmereír, una falsedad y un problema en dos piernas, me muevo con torpeza, cambio los pasos y termino por sentarme fastidiado y adolorido, pensando en la cantidad de mentadas de madre que se dignaron en lanzarme todos mis vecinos de pista -copisteros- por tanto pisotón venido de mis plantas. Pero ser modelo de fotografía será otra cosa, imagino.
.
Puedo ver -"ya me vi", dice el egtúpido comercial de Pronósticos- mi áurea cara y mi perfecta anatomía -ok, ok, es perfecta porque todo en ella funciona de maravilla. De detalles estéticos luego hablamos- en la portada de una revista sobre danza folklórica, o en el fondo de la página de danza del Estado, o en el programa de presentaciones de alguna escuela profesional de baile. Y ya. De eso a hacer dos o tres movimientos finísimos en público, o hasta sacar los machetes y sacar chispas al piso, hay un gran, gran paso.
.
Me pregunto si Susana no estaría demasiado desmadrugada. Me lo pregunto y me respondo casi en instantáneo: no, no lo estaba, y muy probablemente sea tiempo de considerar mi vocación. ¿Qué hemos aprendido hoy, mis preciadas criaturitas? Que si amenaza la vida con matarnos de hambre en esto de escribir, o si el periodismo se llena de espectáculos y nos lanza al espacio sideral, siempre quedará abierta la posibilidad de posar para cualquier foto dancística que se aparezca.
.
Y para los temibles críticos que están pensando cómo demonios puede llamarse este blog "El baile de la coma", si lo que yo menos hago, al parecer, es mover los pies con ritmo, les restpondo acertadamente que el blog se llama así y no "El perfecto baile de la coma" o "Vean qué bien muevo las caderas con lo que me pongan". De que me muevo me muevo, la soltura, o el parecido al ágil saltar de la gacela, me lo dejan de tarea la vida, la genética y mis tres pies izquierdos.
.
¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

En mi humildísima y personalísima opinión, que nadie pidió, siempre que haces pasos de baile como de pelícual musical, me parece que no lo haces nada mal, peeeeeeeeeeeero, lo más importante en estos casos es la seguridad.
Y recuerda lo que se escribió algún día remoto en un blog no tan remoto:...que tiene dos pies izquierdos imposibles de entrenar, pero ¡ah, qué bien mueve la coma!
Beso.