jueves, 8 de mayo de 2008

Por esto y por lo otro... ¡salud!

Lo que tardé en llegar hasta esta entrada, a este teclado que me recibe como no esperándome, esta pantalla que proyecta extraños caracteres que no comprendo del todo, lo que tardé deseando sentarme una vez más aquí para poder decir algo más, quizá un grito desesperado, o tal vez un susurro involuntario, lo que fuera, pero algo más, que pudiera cambiar, establecer, explicar, inspirar, incendiar. . Lo que tardé, y lo poco que llevo llegando ya se apaga con la necesidad de partir de nuevo. Con las muchas ocupaciones, los muchos mareos, los muchos jaleos y los muchos requisitos de esta vida, apenas y me ha quedado tiempo para sentarme aquí, enarbolar tres líneas y mandarlas a un viaje infinito por el ciberespacio, justo lo que hago ahora. . Y no estarán ustedes para saberlo, pero como yo sí estoy para contarlo, han de enterarse entonces que hoy finalizó la Campaña Nacional de Vacunación que, en el movimiento siempre digno que lo caracteriza -¿siempre, digno?-, el Instituto Mexicano del Seguro Social, o más ampliamente, la Secretaría de Salud de este bendito país, llevó a cabo, con mucha organización, eso sí, para impartir sendas dosis de material viral muerto y empaquetado contra sarampión y rubéola, dos enfermedades virales que, según dijeron los que andaban por todo el país pinchando jóvenes de entre 19 y 29 años de edad, y ancianitos de más de 65, traían ganas de brotar. . Pero no las dejaron. La oportuna campaña, que además de todo contaba para su realización con gente muy bien preparada, agarró desprevenidos a muchos y desconsolados a otros. Hay a quienes, como a mi buen amigo El Sexsymbol, la inyectada les dio fiebre y tos -yo sigo insistiéndole que no se quite la camisa cuando vaya al antro, que eso no es sexy sino motivo de fashion emergency, pero el caso es que ni caso me hace y ahí sigue de bar en bar rozando sus rozagantes pechos contra la espalda de la -o el, ya cuando trae tres copas encima el sexo es lo de menos- que se deje-. Hay a otros, como a Mi Arandera, a quien el piquetito minúsculo casi se le convirtió en hoyanco por el que la vida se les iba, con eso de la poca capacidad de coagulación que tienen ciertas sangres. . Pero hay otros, como a mí, su humilde y estratosféricamente ocupado servidor -estratósfera es una palabra que, ya sabrán, me cae de maravilla-, habemos otros como este que escribe, a quienes el piquete les cayó muy bien... y la idea de la campaña mejor. . Aunque según mis informantes el virus -del sarampión, los méndigos no me han traído nada todavía sobre la viruela- no había hecho su entrada en territorio nacional desde el año 2001, cuando algún par de extranjeros descuidados se lo trajo en las suelas de sus tenis, un posible brote en Baja California Norte alarmó a principios de año al sistema de salud de nuestro México tullidón. Y como somos buenos para organizarnos cuando ya la vemos cerquitita, pues que armamos rápido la idea y nos lanzamos a vacunar. Y entre el "yo te pincho y tú me pinchas", y el "ahí aguántalo dobladito" -el brazo, no vayan a pensar que este blog se puso feo y perdió el toque familiar-, pues impartimos virus muertos por toda la patria y tapizamos a nuestros jóvenes y ancianos de cadáveres de microorganismos. ¿No les parece estupenda la idea? . Yo, ya vacunado y con mi calcomanía de prueba pegada en mi celular, escribo estas líneas y felicito al sistema de salud de este México, por su valiente intervención en la lucha contra el sarampión y la viruela, pero no así por el pésimo estado en que, gracias a la prevalecencia de sus sindicatos sobre sus pacientes, tienen las clínicas, la preparación de los médicos y la disponibilidad del personal. ¿O es culpa de un gobierno atroz que destina menos recursos de los que se embute? ¿A quién le tiramos la bolita de los malos e insuficientes hospitales y los acabadísimos equipos de los ídem? ¿Me la quedo yo? ¿Así como ando, con el brazo doblado para que no se me salga la moronga y acabe yo en calidad de tísico blanquizco? Que conste, luego no digan que no advertí. Y safo de limpiar lo que se desparrame. . ¡Salud! (ahora sí, literal salud)

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

A mi me vacunaron, pero no me dieron calcomanía. Ni modo. Salud! Qué rica cena!