sábado, 17 de mayo de 2008

La neta de la net.

No, les juro que en este baile no somos tan freaks. Bueno, no tanto como lo parecemos. Así que para demostrarlo, y porque hoy ando muy ejemplificador, les diré que mi entrada no versará sobre el libro que, versando a su vez acerca de Remedios Varo, está por editar la UNAM con el comparecimiento de al menos cinco especialistas en torno a distintos tópicos de la obra de la pintora mexicana de origen español. No, no versarán estos párrafos tampoco sobre el segundo material, este a cargo de Random House Mondadori, que cierta crítico francesa de arte está por sacar al mercado, relacionando la obra de una de mis escritoras favoritas, Isabel Allende -mea culpa-, con los cuadros de la pintora antes citada -es que está de moda doña Remedios-.
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Mejor hablaré del internet. Y es que hoy es su día. Y si al libro se lo celebramos con bombo y bolillo, ¿por qué no hacer lo respectivo con el medio electrónico que permite que usted, amable y no tan amable lector, y yo, entablemos comunicación día con día, o cada que se presta la ocasión? ¿Por qué no darle las gracias al invento gringo de tendencias bélicas que acabó convirtiéndose en una herramienta indispensable para el quehacer humano actual -las juntas del periódico para el que laboro ocasionalmente se hacen vía internet, y mis hermanas han aumentado treinta kilos de cadera desde que no tienen que levantarse para llevar mensajes a sus compañeros de trabajo-.
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Se lo dedicamos -el día, el blog- y con gusto. Nació en los años setenta, me dicen mis informantes, con la idea fiel y linda -y la que e' linda, e' linda- de servir como un medio no interceptable de comunicación entre los distintos campamentos estadounidenses de la guerra de Vietnam. Y ya cuando vieron que funcionaba bien sabroso, se pusieron a mover cables y activar botones para que todo, sí, todo el sistema de gobierno gringo funcionase -funcionara, es igual pero más lindillo- con ese particularmente sencillo modo de comunicación. Y ya no digamos lo chido que se puso el brete cuando a algún descalabrado se le ocurrió inventar el satélite artificial y eliminó por completo hasta la fibra de vidrio. ¡Qué monitoooo!
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Y ahora hacemos de todo, todo, pero de verdad todo de todo, con el internet. Se da el caso del que ha subastado su virginidad -ja, pobre de la o el que se la crea- en E-bay u otro de los tantos sitios que existen en la red para comprar y vender chucherías -en serio, si no me creen entren y vean cuántos freaks (como este sitio, o más) se pelean por un torso de Chewaka original-. ¿Y qué me dicen de la expansión de pedidos restauranteros vía web? Ahora uno tiene hambre, o cero ganas -osea, güey- de ir al súper -güey de nuevo-, y basta con dar un click y hacer el pedido, para tener en la puerta de la casa un bistec a la rocallosa, o tres latas de atún.
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¡Y los que ligan! Un aplauso abucheador para todos esos que han encontrado el amors en los miles, qué digo miles, decenas de miles de sitios en todos los idiomas posibles, que ofrecen eso, nada más que eso: amors y parejars. Yo, personalmente, sé de un buen amigo que lleva ya tres años con la misma chava que encontró en un chat una triste tarde lluviosa. ¿O qué tal mi amiga La Jirafa, que se atrevió a noviar con un moreliano -si lo hubiera hecho con una moreliana, de las de cajeta, le hubiera salido más barato el business- por tres largos meses sin distancia?
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Y como ya no hay moral -la perdimos ayer, cuando alguien tuvo el desacierto de poner en las bocinas de este baile el finado Za-za-za-, hablemos de la pornografía: ahí sí, incontables, insondables, los sitios de internet que venden, rentan, o de plano regalan, pornografía de todos colores, sabores y hasta olores -si no me creen, pidan referencias a La Malagueña, que a diario tiene en mente cientos de nombres de páginas pornográficas baratas baratas pa' recomendar-.
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Y las nunca encontradas, pero mil veces maltrajadas por el vox populli, páginas de asesinato en vivo, o de prostitución infantil, o de trata de blancas -y negras, muy negras-. Ya ni pa' qué mencionar las que destinan espacio para hablar de Corín Tellado -guiug, malditos enfermos mentales-.
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Total que treinta años o más y sigue radiante en su día. Y vende, compra, renta, alquila, regala, abarata -pregúntenles a los propietarios de compañías disqueras, que han tenido que bajar hasta el cansancio sus precios para luchar contra los programas de música en internet-. Y mata, ultraja, viola, acaba, y sigue vivito, coleando y adulado. Total, si en treinta años no ha hecho más que crecer y diversificarse, ¿qué más puede ser sino el reflejo de lo que hacemos -y solemos ser- como especie?
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Ahí se las dejo para meditar -ommmmm-. Y ya que acaben, no dejen de checar páginas que valgan la pena, o que, ya de plano, no les dejen nada pero les hagan pasar un buen rato. Total, ¿qué tanto es tantito?
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¡Salud! (pa'l internet y sus virus también).

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Pero si yo na'más mencioné el youporn y eso porque lo escuché con mis amados licuados, no porque lo haya usado. 17 de mayo, día del intené -dirían en Sahuayo- y día de la tolerancia gay, o algo así, el caso es que hay que festejar con arcoiris.