lunes, 19 de mayo de 2008

Del circuito al arcoiris.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Y para los que creemos ciegamente -¿alguien lo ha visto acaso?- en el destino, esta sola frase, nacida de la inspiracional y guapachosa canción Pedro Navajas, del panameño Rubén Blades, es motivo de vitalidad y orgullo: como ninguno de nosotros sabemos qué nos deparará la existencia en el camino hacia la muerte misma, pues ponernos a vivir es la mejor de las soluciones para evitar el malestar estomacal de las sorpresas desagradables.
.
Y hoy, como ando muy navajudo, traigo dos buenas, muy buenas, o por lo menos sorprendentes sí son, noticias de fin de semana: una incluye un conjunto de chips y circuitos coordinados para conducir movimientos musicales; la otra incluye a un él que decidió ser ella y una ella que decidió ser él, unidos en feliz y legal matrimonio civil.
.
Empiezo por la primera, porque para la segunda hace falta primero la primera: hace unos días, mientras ojeaba el periódico dispuesto a enterarme de lo que hubiera que enterarse, me topé con una fenomenal fotografía digna de todo libro o material cinematográfico de ciencia ficción: un robot humanoide conduciendo a la Orquesta Sinfónica de Nueva York.
.
Sí, leyeron bien: cables y más cables lanzando a destajo chispazos movilizadores de un par de brazos hidráulicos con mucho, y muy buen, ritmo. Y la Orquesta -"¡tenía que ser Nueva York!", exclamó mi hermana al leer la nota- tocó con gracia, soltura y fue ovacionada de pie. Bueno, para ser sincero todavía no sé si el ovacionado fue el conjunto de cuerdas, vientos y percusiones, o el pequeño armatoste que, programado por computadora, no nada más dirigió sino también tuvo el descaro de hacer una reverencia a su aplaudidor público al finalizar su tarea. ¿Habrá alguna versión de esos de venta en E-bay, por lo menos programable para que dé zapes cada vez que alguien cerca de mí suelte un comentario de lo más bobalicón, y que además quepa dobladito bajo la cama? ¡Yo lo compro!, ¡denme diez!
.
Y la segunda noticia, y que quede claro que es la segunda nada más porque ya di la primera, es otra noticia agradable -"Información amable", dice Lolita Ayala, que según mi madre es más grande que ella y tiene piel de lechoncito bien criado. Se sospecha del bótox-: el sábado, en un festejo de lo más "arcoiris" que puedan imaginarse, Mario y Diana, feliz pareja de hombre y mujer, contrajeron nupcias en el Distrito Federal. ¿Que si son parientes míos y yo estuve en la fiesta, bailando a todo dar las de Caballo Dorado? ¿Que si no entonces por qué tanta alharaca? Pues porque el nombre legal -y no por error garrafal del oficial del registro- de Mario es en realidad María del Socorro Sánchez, y el de Diana José Guerrero.
.
Osea que Mario es ella y Diana es él, y felices los cuatro. Y el juez, en ese sentido, no cometió ninguna irregularidad porque, operados o no, artificiales sus "asunticos" o paridos de una madre con todo y chamaco, al final no hizo más que matrimoniar a un hombre con una mujer, tal y como lo marca la ley. Y claro, tenía que ser en el D. F., porque para que veamos algo similar en provincia... pues está de verse.
.
Y es que olvidaba decir que el sábado fue el Día Interncional del Orgullo Gay. Y como Guadalajara -dicen, yo todavía estoy por comprobarlo- es la Capital -con mayúscula, pa' que luzca más bonito- Gay de México, pues aquí armaron desfile y hasta se animaron a lanzar consignas contra el Cardenal -"Cavernal", dicen algunos, a los cuales no tengo nada que apelar-, "La Monja" González Márquez, y otros tantos retrógradas indiscretos que tanto mal han hecho con sus declaraciones misóginas, homofóbicas e inculturales.
.
Pero vuelvo al caso de Diana y Mario y me permito desde esta lejana -y tapatía, porque es hecha en casa- silla, felicitar a la ya de por sí feliz pareja, y desearles los menos de los pleitos y el mejor de los tiempos legales, y esto último porque yo ignoro qué tan mal andará nuestro país en materia de trato legislativo a transexuales y transgénero -¿alguien sabe la diferencia entre ambos términos? se solicitan informantes audaces, sexo indistinto-.
.
Y para despedirme, pregunto: ¿qué sexo tendrá el robot que dirigió a la sinfónica neoyorquina? Pregunta estúpida, y es que faltaba un párrafo para que esto cerrara más bonito. Ahí sorry.
.
¡Salud!

2 comentarios:

Wendy Piede Bello dijo...

Tenía que ser Nueva York, hoy medioreví y terminé de ver Desayuno en Tiffany's. Entrañable.

Wendy Piede Bello dijo...

Eso de que no has comprobado si es la Capital Gay de México, espero que no haya sido eufemisgbleriadt de "quiero comprobrarlo"