domingo, 6 de abril de 2008

Plis donstop de miusic!

La fiesta de anoche estuvo bien. No, eso sonó muy frío. Lo pondré así: fue una de esas reuniones en las cuales uno descubre que Dios existe... y es grande. ¿Ya había dicho yo antes eso mismo en este blog? Es probable. Es una frase que me gusta un titipuchal -gracias a La Mayela por el referente técnico- y la saco a colación cada vez que un acontecimiento supera mis ganas de ponerme feliz... y me pone mejor.
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Mi Arandera bailó, comió sushi -"suchi", dice La Casicasi, también presente anoche-, rió, se tomó fotos, abrazó a sus amigos y cautivó a sus amigas -y a mí, of curs- con uno de los arreglos personales más sobrios, discretos y cautivadores que las pobres chicas habían visto en su vida -La Teresiana a duras penas y usa Labello-. Hizo el ridículo como buena cumpleañera, y se rio de sus propias ideas como buena idealista frustrada. Recibió en su pequeño departamento -ya dijimos que cuando caiga agua'l pozo, nos largamos a Valle Real (ajá)- a más personas de las permitidas... y multiplicó la comida -con el poder de sus ojos, sigo creyendo yo-, para que alcanzara para todos.
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Y hasta sobró. Ahorita mismo mi hermana -que ya se recuperó de la caída y nada más tiene dos de sus tres extremidades con fractura expuesta- está desayunando sushis -¿es así o sushies?, pregúntenme si me importa-, patrocinados, obvio está, por Agua Negra's Mercery and Fruits Store in tha Corner -oh, yes!-. Muy probablemente al rato mi madre se levante y prepare huevos con sushi -ella no desperdicia nada, nada-.
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Lo único triste del asunto quizás esté en que la fiesta se acabó. Tuve que regresar a este otro baile a prender las luces y apagar la calefacción. Me conformo con las buenas fotos, los buenos abrazos y las múltiples charlas interesantes -no se hubieran querido perder a La Casicasi discutiendo con La Teresiana sobre la posibilidad de implementar los temas religiosos al impartir el Español en las escuelas de educación secundaria-. Me conformo con que Mi Arandera terminó cansada, agotada, adolorida de tanto reír y bailar, pero feliz.
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Todavía nos quedan platos por recoger y serpentinas por barrer. Cuando me fui a dormir, el piso andaba medio embadurnado de pastel y creo haber visto una papa frita colgar del foco de la entrada pendiente de un rollo de sushi, pero igual y ahorita checo. O igual y no. O igual y mejor nos esperamos a otra entrada para hablar de mezclas raras de comida -¿me van a decir que ustedes nuuunca comieron sándwiches rellenos de Doritos nachos?-. O igual y dejo de decir que igual y algo.
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¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Felicidades a la grandota de Arandas más carismática que çhe conocido. Felicidades a ti por robarle el corazón. Más días de estos y mucha vida. Siento no haber estado ahí, pero cada quien es su lugar. ¡A vivir se ha dicho! Ya no te puedes rajar.