martes, 1 de abril de 2008

De cero y adelante.

Para Víctor, que pensó que esto sería de a diario.
Para ella, que entendió que se lo merecía.
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No, lo nuestro no comenzaría con el rumor terco del enamoramiento surgido en un primer vistazo, o en un furtivo juego de miradas coquetas, asalariadas de la soledad. No, lo nuestro no comenzaría como esos romances telenoveleros que son pasión absoluta y lengüetazo al paladar. No, lo nuestro no comenzaría como final holliwoodense de película sobre treintón quedado y amores imposibles. No, lo nuestro no sería una locura de arrebatos sexuales ni intrigas internacionales mezcladas con cada caricia arrolladora.
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Lo nuestro empezaría sobre una sólida -y ya existente- base de comunicación, entendimiento y vena común. Lo nuestro comenzaría con canciones dedicadas -ya-, palabras fructuosas y sinceridad andante -ya y ya-. Lo nuestro comenzaría tomado de la mano del deseo y la reciprocidad, la querencia y la lealtad. Lo nuestro no traería arrastrando fantasmas -ya le hablamos a Bill Murray para que revise, por si las dudas-, sino vivencias y experiencias. Lo nuestro no sería cadena sobrante de otras relaciones, ni penas pesadas por la culpa de terceros. Lo nuestro no consumiría más lágrimas que las vertidas en pro del hoy, del ahora, del "esta mano mía y esa tuya que no se rajan". Lo nuestro no le rendiría cuotas al pasado, ni ahogaría lo no dicho en andares sexuales sin sentido.
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Lo nuestro no sería un: "Cuelga tú", sino un "Colguemos los dos... y chin chin el que se raje". Lo nuestro no sería un noviazgo de universitarios porque estando juntos ni de la escuela nos acordamos. Lo nuestro no sería un noviazgo de preparatoria porque la versión de manita sudada que nos hemos agenciado tiene más palabras con significado y menos suspiros infructuosos. Lo nuestro no sería un noviazgo ni de amigos ni de familia, porque no le pertenecería más que a los dos locos de atar que nos metimos en él. Lo nuestro no sería de la sociedad ni del mundo, porque viviéndolo en silencio alcanzaríamos más conocimiento de lo nuestro que mezclándolo con el ruido de otras voces.
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Lo nuestro nos pertenece, arrancaría con firmeza -nadie dijo que con facilidad- y seguiría según los límites de nuestra cordura. Lo nuestro fallaría, pero siempre estaría abierta la opción de examinarlo. Lo nuestro cambiaría, pero siempre estaría abierta la opción de redefinir el rumbo. Lo nuestro crecería, pero siempre estaría abierta la opción de reforzarlo. Lo nuestro sería, en pocas palabras, cosa de dos y vida de a uno.
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Me sorprendo escribiendo esto y me sorprendo más pensando en ella. Me sorprendo imaginando y me sorprendo más sopesando lo que tengo sobre lo que quiero. Me sorprendo encontrando algo que yo no esperaba pero deseaba. Me sorprendo haciéndolo público, cuando es del corazón. Me sorprendo de mí, que no me sorprendo de casi nada.
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¡Salud! -reducida a dos en uno-.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué si te quiere?, ay!!! mujer!!!
Amigo mío, me tocaste el corazón.
Eres el mejor.... Te amo!!!!
Siempre

Wendy Piede Bello dijo...

Que así sea, pero ya es? dime!!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

no somos más que una broma de dios... nuestras almas ahora tienen la edad del cielo... yo bendigo el día en que te conoci y te apoderaste de mi... yo te siento...te quiero en mis minutos, en mis horas, en mis dias, te quiero en mi vida...cerca, muy cerca de mi...eres pera mi y espero ser para ti...besos...mi pequeño talisman

Die Wörter des Vagabund dijo...

siempre un placer recorrer tus letras... venga agus, que chingon que chingon... asi como hacer fusas con semicorcheas en sincopas para crear un gran jazz jejeje espero que me entiendas... cuidate...