lunes, 7 de abril de 2008

Caldo de Antivirus para el Alma de la Computadora.

Para El Meromerosaborranchero, por el disco, el consejo y las buenas tardes de siempre.
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"Ya bailó Chencha". Me lo dijo así, cínico como es, desvergonzado hasta por los codos, El Meromerosaborranchero. Me lo dijo así merito cuando, platicando en una sesión de Messenger en que discutíamos con aflorada pasión el asunto de las mujeres y sus intrigantes metas de vida -"¿Tener un hombre que las haga sentir protegidas cuando tienen el mejor sueldo del mundo, Agus?"-, un virus entró en mi sistema operativo -o más bien, se dejó ver-, y me cerró la ventana en la cual platicaba tan entusiasmadamente con Elmeromero..., el Messenger completo y además, no conforme con el daño ocasionado, apagó la computadora y me mandó a dormir. . Al regresar, tras mucho intentar prender mi máquina sin resultado, Elmeromerosaborranchero, que además de otras cosas sabe preparar muy buenas piñas coladas, me recibió con la frase que abre esta entrada. "Deja de hacerme sentir acabado y dame la solución, Julio", le hice ver con un tono neutral -ajá- en medio de mi total sentimiento de desamparo. "La solución es sencilla, Agus", me respondió el desvergonzado hijo de buena madre -eso me consta, su mamá me cae muy bien y en nada tiene la culpa de que su hijo le haya salido como peste demoníaca-, "vende la computadora a un niño ciego y déjate de sufrimientos". . ¿Que qué pensé? Depende, ¿antes o después de que el virus entrara de nuevo y se robara la totalidad de mis archivos? Sí, leyó usted bien: al regresar a mi sesión en Windows, ni mis fotos, ni mi música, ni mis escritos, ni mis tareas, ni nada de nada estaba allí. En sesión extraordinaria con Elmeromerosaborranchero, volvió a colación la mentada frase: "Ya bailó Chencha". Yo, taciturno y meditabundo como soy, lo hubiera ahorcado de tenerlo enfrente. "No, Agus, esos virus son de los feos. Se meten cuando ves mucha porno de la fea". . Yo no sé si hay pornografía bonita, pero Elmeromerosaborranchero sabe más de eso que yo (risas). No, sí, en serio, sabe más de eso que yo y no pierde ocasión de demostrarlo. Volviendo al tema, le hice ver de la manera más pausada y decidida que yo no veía "esas cosas". "Ay, Agus, ¿pues en qué pierdes tu tiempo cuando lo pierdes?" Acto seguido, dejé pasar diez minutos de silencio y continué. "¿Me vas a ayudar o también eso tenemos que someterlo a discusión?" . Me dicen mis informantes que este baile anda falto de datos culturales. Me dicen, por tanto, que diga que los virus son tan viejos como el internet mismo. Nacido, con gloria y danzón, durante la guerra de Vietnam, cuando los bandos estadounidenses necesitaban un medio seguro de comunicación no interceptable, el internet fue tomando terreno poco a poco hasta que, ya cuando la guerra había terminado, la tecnología desarrollada durante el conflicto -?- bélico agarró nombre y se industrializó. Y entonces, como no queriendo la cosa, hackers sin alma -¡no!, ¿apoco hay de esos?- inventaron programas computacionales que ingresaban en la red, viajaban por la misma e iban de sistema en sistema clonando información. Y voilá, tras mucha magia y deliberación, los virus aparecieron en escena. ¿Ahora ya entienden cómo es que el mundo se enteró de la última novela de Anel antes de que estuviera en las librerías? No, a mí tampoco me importa. . Al día siguiente, no me he de quejar, Elmeromerosaborranchero llegó a la escuela con un disco que contenía, previa autorización de total y feliz uso, tres antivirus "de lo más fregones". "Con estos, los virus van a salir bailando can-can en menos de lo que digas 'can-can'". Le creí porque, además de ser buena gente cuando se lo propone, es inteligente en esto de las máquinas -su cerebro, cabe aclarar, funciona como una, tiene la lógica de una, lo hace moverse como una (lo vierna bailar banda y me creerían) y, por eso mismo, lo hace un ser feliz-. . Y creerle me salió barato. Quemé en hoguera de mata verde a los virus que me acediaban, recuperé mi dignidad -mis archivos no, ya veo a un hacker chutándose mi análisis sociológico de la sex shop-, y ahora soy, si no más feliz, sí menos violentado. Por cierto, a como me sentí propongo la formación de un "Instituto Nacional para la Atención a Víctivas del Delito Cibernético". ¡Ah que sí! . ¡Salud!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese joven, el meromero se ve que es una gran persona.

Wendy Piede Bello dijo...

Ese meromero siempre quiere ayudar. Cómprate una Mac, esas no son compatibles con virus o mlos virus no son compatiles con ellas.
Y sí, Elmeromero sabe más de ESO que tú, me consta y que bueno que hable de mujeres contigo y no conmigo, ¿ya te contó cómo solía comer sushi? Si no, dile que no lo haga.