jueves, 3 de abril de 2008

Brinca la tablita yo ya la brinqué...

Ya lo traía atorado y era hora que no veía la ocasión para sacarlo. No, ni mis más remotos comentarios altisonantes y rascuaches, desfachados, hablarían con tanta impudicia de excresiones corporales en este blog. Me refiero al comentario sobre una película -ya hacía falta, y creo que ando debiendo uno de un libro. Lo tomaré a cuenta-. Lo traía bien metido en la cabeza y los días tan tupidos de estas dos últimas semanas han rezagado el asunto a posteriores entradas. Esta, como verán, es una entrada posterior.
.
Jumper. Así se llama. No me pregunten si estoy de acuerdo con el título porque de todos modos les diré que sí, que les quedó bonito, sencillito y carismático. Y es que realmente en pocas ocasiones uno logra obtener un argumento que orille al título de la película como mantequilla en el sartén. Jumper posee uno de esos argumentos: chico resentido con la vida ante la ausencia de su madre, descubre de pronto su extrahumana y paranormal capacidad de transportarse a cualquier lugar del mundo con sólo pensar en ese sitio.
.
Sí, leyó usted bien. El protagonista -David Rice, interpretado por "sigoenlomismoydeaquínomemuevan" Hayden Christensen- nada más cierra los ojos, piensa en un rincón de la Torre Eiffel, o en un páramo del Sahara, o en una helada roca de la campiña holandesa, y ¡voila! Viaja porque viaja y regresa cuando quiere. Así, brincando con el poder de su mente, va de Japón a Groenlandia y de reversa. Así, brincando como sapo en caldo hirviendo, o como palomita de maíz, asalta bancos, se consigue mujeres de la nacionalidad que desea -"A ver... hoy traigo ganas de echarme una copa portuguesa"- y los autos y las cosas que más le gustan. ¿Y que si la pasa mal? Juzgue usted.
.
Pero como para el cine gringo todo tiene que salir mal-no necesariamente con problemas existenciales, pero con problemas sí-, pues al señorito Rice lo agarra una agencia especial del gobierno encargada de atrapar a los chicos jumper -¡ah, es que son más de uno!- y refundirlos en... no, ni hablar, matarlos, aniquilarlos, darles cuello. ¡Y la que se le arma por tratar de huir! Si el principio de la película fue para los amantes de lo ajeno un verdadero retrato de la utopía más ansiada, el final se convierte en un "córrelequetealcanzo" entre el poderosísímo gobierno estadounidense y el poderosísísísísímo chico brincador. Así las cosas, así los hechos, juzgue usted... de nuevo.
.
Está en cartelera pero yo les recomiendo que la vean en casita. Si son de esos que, con justa razón, le tienen mello a la piratería, esperen a que salga a la renta o a que algún amigo de ustedes, fan de la cinta, se las preste al comprarla original. La película no aporta nada nuevo, salvo la idea del viaje en el espacio físico y geográfico. Lo demás es la misma gata nada más que enharinada. Hayden no logra convencer, como siempre, en su papel de chico malo -en el final de La venganza de los Sith casi muero de la risa al verlo poner su rostro de Laura León en Mujeres Engañadas-. El resto del elenco, aunque no anda tan mal, pasa casi desapercibido porque los productores, que creen saberlo todo y por lo mismo lo echan todo a perder, le dan toda la cámara y toda la posibilidad actoral al temerario Christensen. ¿En resumen? Paguen su boleto con credencial de estudiante o exijan un descuento por calidad de la cinta.
.
Ya me iba y me dicen mis informantes que, para efectos de regularidad de este baile, debo yo relacionar la trama de la película con un tema eficaz de la vida real. Me he roto el coco y no encuentro relación. ¿No roben?, ¿no brinquen en el espacio físico?, ¿no viajen a Egipto?, ¿no contraten a Christensen como actor cuando armen su pelicula de narcomonjas?, ¿no lean esto al menos que tengan mucho tiempo de sobra? Me doy. Chusma, chusma, pfffff.
.
¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Esta entrada me dio hueva, así queno la terminé de leer. En el dos mil las mujeres visten gris, los tirantes transparentes, más abierta ya la mente... Que buen soundtrack el de Amar te duele