viernes, 14 de marzo de 2008

La última y nos vamos.

A mi hermano,
que siempre ha creído que para ser feliz hay que vivir primero.
Merecidas merecidas no, pero de que urgían urgían. Hoy, en una ceremonia de gala que valió la pena esperar durante el resto de la semana, cerró el Festival Internacional de Cine en Guadalajara y cerró también mi período "no vacacional" -llamarlo "trabajo" me parece todavía un poco abominable-. Hoy, le cerré la puerta a la rutina, la ansiedad de las mismas cosas y la decidia del "ahí mañana". Hoy, saliendo del Auditorio Telmex, le dije adiós a las mismas horas, las mismas personas y los mismos momentos.
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No, bien a bien, mi vida no es repetitiva. Si algo reconozco en mí como valor es la capacidad de encontrar en cada período de veinticuatro horas -o poquitas menos, si consideramos el márgen de error de las horas de sueño-, en cada uno de los 1440 minutos y los 86400 segundos que dan forma al día con día, encontrar en ellos, decía, siempre pequeños y llevaderos momentos que constituyen mi felicidad, mi diferencia.
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Pero los períodos no vacacionales, nadie me dejará mentir, son siempre una oportunidad mucho más pròspera a las nuevas experiencias y las exquisitas diferencias. A menos que uno ocupe sus vacaciones en sufrir por lo difícil que es vivir, y en dicho arrebato melodramático no salga de su casa ni vea a más personas que su grupo de amigos del diario y su perro, a menos que esto pase, las vacaciones son por naturaleza cúmulos de días distintos, mejores o peores, pero siempre distintos, y provechosos, muy provechosos.
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Por eso hoy cierro con el Festival. Mañana haré una entrevista que espero salga mejor de lo que imagino -¿cómo podría ser eso? vaya uste' a saber, pero de que sale divina, sale divina-, a una de mis más grandes amigas: La Cantante (alias Eva), quien, por cierto, además de cantar abraza, ama y se entrega sin demoras. Una de esas bendiciones, que le dicen. Y la charla girará en torno a ella, de modo que, espero, no le será nada fácil guiar su propia "egoentrevista". Pero esta entrevista, digámoslo así, es para mis vacaciones como ese espacio de renglón vacío que queda siempre después de un punto final.
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¿Y el baile? Pues en lo que a mí respecta se quedan ambientados y en su casa. Ahí nomás me recogen el tiradero cuando ya estén repitiendo canciones y se vean obligados a traer mariachi para sorber los últimos restos de tequila. Yo me voy dos semanas -eso si no se atraviesa un bólido de la NASA y me lanzo a conocer Plutón (con eso de que ya no es planeta, se ha abaratado mucho como destino turístico)-. Y serán dos semanas llenas de todo, me lo tengo prometido y, esto sí, bien merecido.
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Me dicen mis informantes que ellos qué, que la prima vacacional, y el día extra, y la mamá de Barney. Por mí se pueden ir a Disneilandia a picar camotes con los dedos. Ellos y la mamá de Barney.
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Si preguntan por mí les dicen que no estoy. Si dicen que ya se ve les dicen que pa' qué preguntan. Si alguno tiene una objeción... únase a la expedición de mis informantes y la mamá del dinosaurio más castrante de la televisión. Y luego calle para siempre. Arribederchi.
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¡Salud! (x 16 días más).

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

A tomar... jajajajaja. Te quiero Agus, te quiero. Y estas vacaciones no son tan especiales para todos como para tí, son tus vacaciones, es tú momento. Exprímelo, exprímelo en todos los sentidos. Buenas, buenísimas vacaciones. No olvides leer el Buen amor. No cabe duda, esa Yohanna tenía la boca retacada de razón.