jueves, 13 de marzo de 2008

Karma hermanado.

Sabrán ustedes que trabajo, aunque no lo parezca, pero trabajo. Como Asesor Externo de Control y Manejo de Inventarios a Bordo -chalán- de la abarroterita -es que es petit- de mi madre, ando con ella todo el día y apenas tengo tiempo de recoger mis cosas y correr a la escuela. Por eso como siempre fuera, fuera de casa.
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Y como mi madre, como toda madre, es fanática de la nutrición de sus hijos, procura buscar menús diarios que, conforme a las características de la alimentación saludable propuestas por la UNICEF, sean nutritivos, suficientes, variados y saneados.
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Pero hoy comimos tacos placeros. Y como yo ya iba tarde a la escuela, mastiqué tan rápido que un pedazo de carne al pastor se me atoró en la garganta. Acto seguido, y fiel a su idea de ser una buena madre -¡Dios bendiga sus ideas!-, mi abnegada progenitora corrió, cual gacela al viento, a conseguirme un "vasito" -medio litro- de aguadeloquefuera.
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Bendito Dios que inventó la saliva, si no me hubiera ahogado: sucede que, en el camino a la salvación del bolo alimenticio de su hijo, doña Mago se encontró con viejas amistades -que además eran dos viejas-. Se detuvo a saludar y, durante media hora, mi garganta soñó con los viejos y añorosos tiempos en que el agua todavía le ayudaba a hacer pasar el alimento.
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Y al llegar al carro, doña Mago me pasó el dato. Las dos viejas encontradas eran una de las mejores amigas de mi hermano en sus años mozos y su madre. Pero la historia de la madre nos importa poco para esta cuestión. Recordar la existencia de la amiga de mi hermano, sin embargo, me hizo devolver el taco -y sin agua, ¡chin!-.
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Gilda fue la mejor amiga de mi hermano durante sus semestres de universidad. Comieron, soñaron y hasta durmieron juntos. Ella era sonriente, guapa y gentil. Él, buen mozo, sencillo y sociable. Ella era lo que él esperaba. Él era lo que ella no sabía que quería. Y pasó el tiempo, y él muy enamorado, y ella sin decir una palabra. Y pasó más el tiempo y él decidió, como pocos, encarar la situación, "soltarse la greña" y declarar su amor a su mejor amiga. Y su mejor amiga... ¡comprometida y pisando el altar!
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Sí, sí, dirán que todos nos hemos enamorado alguna vez de nuestros mejores amigos. Pero no, las cosas no suelen ponerse usualmente tan trágicas o difíciles como en el caso de mi Gilda y mi hermano. Y sí, si me preguntan -y si no también, que para eso este es mi blog-, yo diré que el "no, ya no" de Gilda cambió radicalmente la vida de mi hermano y lo hizo, si no ver las cosas en un tono más oscuro, pensarse menos el hablar en las próximas ocasiones.
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El problema surge cuando yo, devoto accionista de las acciones contrarias, descubro de pronto que, lejos de estar haciendo las cosas distintas a como las intentan mis hermanos, estoy repitiendo sus pasos. Hace poco, un tiempo que no está como para contarse, me enamoré de una de mis mejores amigas.
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Y no, no lo dije. Y sí, quizá hubiera sido mejor que lo supiera. Pero el punto es que ni el hubiera existe ni ella se enteró. Y sucede que mi shock emocional radica no tanto en darme cuenta que repito sin pensarlo las acciones de mis hermanos, sino que cosas como ésta, el enamorarse de los amigos, ni pueden prevenirse ni pueden solucionarse. Queda callar. Y al callar, quedo en las mismas que mi adorado hijodelamismamadre. Ni hablar, repetir es, quizá viéndolo con el más grato optimismo, no siempre del todo malo.
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Ahora Gilda está -¿felizmente?- casada, y mi hermano está a cuatro meses de tener bajo el brazo el título de su segunda maestría. Yo, sigo aquí sentado, escribiendo en el mismo blog, y mi amiga es feliz, muy feliz, y sin necesidad de estar casada. Ni hablar. A la próxima hablo, de que hablo hablo. O, ya de perdis, de lengua me como un taco.
. ¡Salud!

3 comentarios:

mon von dijo...

Creo que enamorarse de los amigos es inevitable. A un amigo lo conoces en las buena y en las malas sin todo el blof del ligue, por lo tanto es auténtico. Conoces sus virtudes y lo admiras, conoces su lado obscuro y te atrae. Eso si, entre hablar y no hablar, no sabría que hacer, no niego que he callado, aunque yo suelo ser de las que ante la disyuntiva de ganar o perder se avienta al precipicio, jejeje siempre puedes salir ganando, no?
Tres de los novios ke he tenido (ke he tenido 5) han sido primero mis mejores amigos. ;)

saludos,

Wendy Piede Bello dijo...

¡¿Quién es ella?! Al rato te interrogo en la alfombra roja. ¡Mua! Y ya sabes, yo ya había hablado de eso del amor entre amigos y bla bla bla. Ese oscuro pasado de tu hermanito -mmmm majo-, no me lo sabía.

Gala dijo...

Primero ataque de risa al por mayor por la situaci�n del taco, acto seguido �muy tuya la expresi�n y creo que la hurtar� de vez en cuando- el vecino de computadora voltea y me ve. Hicimos algo de pl�tica es de Per� se llama Julio y es muy guapo. Pero su acento es demasiado extra�o. Es el precio de asistir a un cybercaf� por ser pobre y no tener ni siquiera computadora en casa, por ende nada de intimidad cuando se requiere llorar o re�r frente a un monitor �eso sin contar las cucarachas, asco-.

Con la situaci�n de tu hermano y tu familia, me quede as� como con ganas de llorar, pero obvio aguante el llanto. Es por eso, que aunque odio un poco a Hollywood, siempre termino en un mar de llanto �y mocos- con las comedias rom�nticas tipo la boda de mi mejor amigo, el descanso y dulce noviembre.

As� que todo un mar de emociones leer tan s�lo este post.

Yo la eterna enamorada de uno que fue mi mejor amigo; nos hemos empe�ado en lastimarnos, en pelearnos, en justificar nuestra no felicidad en base a enga�os, unos m�s fuertes que otros, confusiones de identidad y sexualidad severas� y s�lo puedo decirte que hables, hables y hables o escribas y mandes cartas, pero lucha todo lo que puedas, porque pasan los a�os y s�lo queda la tranquilidad de saber que hiciste lo que pudiste� cuando te enteras que el otro, la otra, con su otro otra u otros, son felices� se vive m�s tranquilo.

Ahora que si uno se convence que el otro no es feliz y uno tampoco lo es se vive un infierno un tanto fr�o, pero esas son otras historias m�s dram�ticas, tristes y pat�ticas muy tipo Mulholland Drive y The pillow book.

Todos tenemos la capacidad de elegir con tintes de que corriente y director queremos dirigir nuestra propia pel�cula. Yo s�lo puedo desearte finales felices.

Beso coqueto desde Monterrey