viernes, 1 de febrero de 2008

Ya la fiesta comenzoooo...

Hoy hay fiesta. Imagino en este preciso momento al fresa que, al escuchar o leer esta afirmación, dice, sentado en su Audi TT Coupé, esperando el siga en el semáforo de Acueducto y Patria: "¡A wevo, wey! Pus es viernes de peda!" Sí, sí, para la mayoría de los mortales fiesteros el viernes es fiesta, y si no hay fiesta no es viernes. Pues sí, pero para mí el viernes es un día más que específico para quedarse en casa viendo la vida pasar -nota, la vida pasa todos los días, pero los viernes como que pasa más lento, aprieta más rico y se disfruta más-.
.
Y hoy, por causas de una fuerza mayor que no logro precisar, voy a despegarme del sillón desde el cual suelo ver cómo se me va la vida, voy a viajar hora y media en camión -mi amiga La Carlos dice que eso se hace al lugar de la pachanga, pero pa' mí que es más- y luego voy a beber, escuchar música infernal y ver la cara de poca gente conocida. Si no fuera porque mi amigo El Meromerosaborranchero prometió preparar piñas coladas, hubiera conseguido algún alegato experimental para desatarme de esta fuerza fiestera.
.
No reniego de las fiestas (risas), no, de verdad, créanme, creo que son ejercicios socializantes genuinos y certeros (más risas). Bueno, ya, está bien. No me gustaban desde antes, y ahora que releí -yo sí lo releí, en serio que sí- El laberinto de la soledad, y me acordé que para Octavio Paz (fiestero, según me dicen mis informantes), la fiesta es el grito de diez horas en que el mexicano se despoja de sus máscaras, pues menos. ¿Y yo por qué me voy a quitar mis máscaras si me hacen ver tan guapo y son el móvil de mi sexappil? ¡Ah, no, que se la quiten otros, ¿yo por qué?!
.
Y como soy de temperamento débil y El Meromerosaborranchero prepara muy buenas piñas coladas -más por lo primero que por lo segundo- dejo esta silla y me voy pa' la fiesta... en un rato que quizá dure toda la noche.
.
Possdatta: Es viernes, y la fiesta no lo excenta, hoy toca. ¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Hora y media para llegar a la fiesta, vale la pena. Acéptalo, te gusta quejarte.