viernes, 15 de febrero de 2008

Viernes azul.

No tiene letra. Es una de las canciones más sonadas del mundo y ningún compositor la ha convertido en poema. Es, hasta donde su propia composición se lo permite, una melodía... pero nada más. Me dicen mis informantes que apareció en la escena del arte auditivo mundial el día cinco de noviembre de 1936, estrenada durante un concierto especial ofrecido en Chicago por el célebre compositor y director de orquesta George Gershwin. Gershwin, compositor de la obra, moriría un año después, legando a la humanidad una de las más grandes creaciones musicales de la historia: Rapsodia en azul (Rhapsody in blue).
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Si no les suena mucho el nombrecito, tienen dos opciones: la bajan de internet, donde probablemente encuentren cientos de versiones interpretadas por cientos de orquestas o solistas, en ritmos como tipos de instrumentos de viento hay en el mundo. La otra opción es más halagadora, y es la que yo más recomiendo: renten Fantasía 2000, la gran obra fílmica que Disney produjo para celebrar el final del milenio, basada en las piezas musicales más grandiosas de la historia del siglo XX. En Fantasía 2000, Rapsodia en azul inspiró uno de los cortos más recomendables de la cinta, que hasta donde sé lleva el mismo nombre de la pieza que la inspiró.
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Rapsodia en azul, refiriéndome al corto de Fantasía 2000, es la prueba más fehaciente que existe en la historia del arte de la ritmicidad, la belleza y la complejidad que caracterizan a la pieza de Gershwin. Rapsodia en azul, la canción, es timbales, tambores, violines, bajos, trompetas, saxofones y no sé cuántos instrumentos más. Rapsodia en azul, nuevamente la canción, forma parte de la banda sonora de más de cincuenta películas -mis informantes han estado más laboriositos que de costumbre-, entre ellas New York, New York y My own Idaho, y tantos capítulos de series que ya ni siquiera se pueden contar. Es la melodía de la recesión, por los años en que ha nacido, pero también es la melodía de la esperanza, la ligereza y la multiplicidad. Como toda rapsodia, Rapsodia en azul es un gran todo que nunca se uniforma, un grito desesperado -y no logrado, porque si lo hiciera no sería rapsodia- por encontrar la unión en la devastación. Rapsodia en azul es, si eso pudiese existir, el track número uno de la banda sonora de mi vida.
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Búsquenla, escúchenla y enamórense de ella. No les será difícil, lo garantizo.
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¡Salud!

2 comentarios:

Wendy Piede Bello dijo...

Esta vez no tengo mucho que decir, pero te quiero. Mua!

Anónimo dijo...

Hola. Mis atentos saludos para ti. Recuerdo la primera vez que escuché Rhapsody in Blue. Por la tarde había comprado una grabación con Leonard Bernstein al piano. Fue fantástica, tanto como la 9ª de Beethoven. Terminamos extasiados. Brindamos por el amor, por la vida, por los sueños propios y ajenos. Y en este éxtasis delirante, nos llegó la esperanza.
Rapsodia, es un grito desesperado. Pero en mi sentir, un grito logrado, un grito que conmueve y triunfa.
Rhapsody in Blue, no es una canción. Es una obra sinfónica. Va más allá de los ritmos simples y de los conceptos circulares. Es un canto a la esperanza. Hoy la asocio a la victoria de Obama, pero también la asocio a mis victorias.
Rhapsody in Blue surge en un momento de crisis: la gran depresión, la desesperanza, el desempleo, en los EUA. Absorbe la historia musical de un país: Blue no es azul, blue es el género musical Blues, de donde nace el jazz, la música afroamericana. Blue también significa (se interpreta) desesperanza, tristeza.
George Gershwin compone esta obra para piano solo y banda de jazz. Tenía 25 años. Combina elementos de música clásica con la influencia jazzística. Fue estrenada el 12 de febrero de 1924 en el Aeolian Hall de Nueva Cork. El concierto fue titulado “An Experiment in Modern Music”, dirigida por Whiteman y su banda, con Gershwin al piano.
Pero dejemos de lado lo anterior. Coincido contigo. Rapsodia en azul es, si eso pudiese existir, el track fundamental de la banda sonora de mi vida.
(Ofrezco mi sincera disculpa por repetir tus palabras, realmente coincido).

Saludos.
nicolas22gonzalez@yahoo.com.mx