viernes, 8 de febrero de 2008

Tardesón.

Estoy escuchando una canción. No es que me guste Arjona (risas), no, no, de veras, no es que me guste (más risas). Ok, lo admito, no me desagrada en lo absoluto. De hecho, algunas de sus canciones han sido trascendentales -como para soundtrack de El Agus The Movie- en ciertos momentos de mi vida, pero creo que no lo tengo como intérprete o compositor de cabecera porque las canciones de él que me gustan son las que han llegado a mi existencia en pasajes determinados, que al final conforman un museo de canciones que explican bien algunos de mis días, pero nada más algunos. . Pues bien. Hace unos cuantos ayeres tuve la oportunidad de escuchar la versión de cierta canción de Arjona, "Tarde (sin daños a terceros)", en la que el guatemalteco interpreta su propia composición acompañado con la voz inigualable -bueno, no tanto, buenísima voz sí- de Martha Sánchez. La versión me gustó más que la original -¡caigan, fuestes del infierno!, ¡modifíquense los ejes de rotación de los planetas!- y hoy me taladra los oídos como nunca antes. . Es traumático: dos seres destinados a estar juntos se reconocen al pasar uno junto al otro. ¿Que por qué no corren a abrazarse y vivir final Holliwoodense -¿sí se escribe así?-? Pues porque da la casualida' que están comprometidos, y el cumplimiento de su destino acarrearía serios "daños a terceros". Chale, ¿verdad? A eso sumen que los tipos terminan separándose y diciendo "Quizás en otras vidas, quizás en otras muertes" y esto termina siendo un drama mitológico con tintes orgiásticos. Como diría la ya célebre Malagueña, remembrando una frase de Los Simpson: "Hay más orden y cordura en una película de Luis Buñuel". ¡Nomás! . Pues bueno. Yo no dejo de pensar en que realmente dos personas puedan reconocerse como seres destinados a estar juntos -nota aclaratoria que piden mis informantes: creo en el destino- y que verse ligados a otros seres les impida llevar a cabo el mandato del destino. No lo puedo creer y no lo quiero creer, quizá porque esa idea contradice mi punto de vista, mi creencia, de que las personas a las cuales estamos destinados llegan... ¡y llegan bien! Quién sabe. Necesitaré otras tres vidas para pensarlo. . Es viernes, y si toca, pues toca. ¡Salud!

2 comentarios:

Wendy Piede Bello dijo...

No te preocupes Agus, existe el divorcio... existe el asesinato, jajajajajajajajaja. Definitivamente está cabrón, esa canción cambió mi vida, con ella me enteré a los trece años de que el amor no es igual a felicidad y que todo tiene una consecuencia... "da", dirás, "has conquistado América", pero fue uno de esos momentos como pocos, cuando te cae el veinte, muy existencialista. Besitos.

Alejandro Bercini dijo...

Declarar que alguien es el amor de tu vida es algo muy complejo en el fondo. ¿Cómo puede alguien ser el amor de tu vida si aún te quedan muchos años y como 5.99999999 billones de personas más por conocer.
Creo que es totalmente válido que las personas conozcan nuevos amores, mejores que los anteriores, Lo que no me parece válido ni justo es engañar a otro.

Si dejas de amar a esa persona por alguien más, pues dilo, que más da si recibes un kilo de bofetadas, por lo menos no será el balazo en la frente que pudieras recibir cuando se entere por accidente.

Como dice wendy, existe el divorcio, además, quién dijo que el matrimonio era la mera neta del planeta? No hace falta un diamante o un papel para aceptarse y fusionarse en uno.

En fin, saludos desde Neverland.

Por cierto amigo Agus, creéme que visito a diario tu blog, tan sólo no me doy el tiempo suficiente para responderte, pero me gusta mucho como escribes, tus críticas, tus cuestionamientos, tus atrevimientos. En hora buena!