viernes, 29 de febrero de 2008

No country for alone men.

Seré lo que quieran, solitario, derechista, francotirador, pero abandonador de amigos no. No tengo tacto con las damas, como carne los viernes de cuaresma -lo que me convierte en un hereje... y más al presumirlo- y hace un año que no lloro -¡insensible, insensible!-. Leo los finales de los libros antes de empezarlos -este cúmulo de declaraciones se va poniendo mal-, le adelanto a las partes de las películas que no tienen diálogos -y mal- y le quito las pasitas a la capirotada y al pudín de pan -y termina peor-. Hago todo esto y otras tantas cosas "indecorosas"... ¡pero nunca abandono a mis amigos en su soledad!
.
Hoy, después de una sesión cinematográfica de lo más extraña, en la cual fui testigo de balaceras, ajusticiamientos y persecusiones, cúmulo de actos virtuosos que fueron acreedores al premio Óscar a Mejor Película en la última entrega de dicho galardón, hoy, después de seguir pensando en que hace mucho tiempo que no me visito a mí mismo, y después de hacerme una visita de cortesía -descubrí que sigo siendo el mismo, pero menos entregado a la ansiedad, ¡hurra!-, hoy, pues, después de un buen día, recibí la llamada, con carácter urgente, de mi buena amiga La Casicasi.
.
Cuando pude tranquilizar sus ansiosos ruidos y fue capaz de articular palabra, me explicó sollozando que sus papás, dos que son, se iban de viaje el fin de semana y la dejaban... ¡sola! ¿Causé el efecto adecuado? Puedo exagerar más. La dejaban... ¡abandonada, dada al traste, a merced de las bestias del bosque, perdida, acabada, inválida -trae su pata choncha por andar pisando clavos- y, sobre todo, la dejaban... sola! ¿Mejor?
.
Y como yo ando querendón, pues acepté de inmediato su propuesta decorosa: fin de semana de películas y pijama party de dos a tres caídas sin límite de tiempo. Veremos muchas cintas que en mi vida se me hubiera ocurrido rentar, arreglaremos el mundo frente al televisor, comeremos palomitas y dormiremos hasta que se nos cansen los párpados de tanto estar cerrados. Y, por si todo esto no fuera lo suficientemente desfachado, muy probablemente también cocinemos o ideemos actos bandálicos para dormir menos. ¡Arriba el Club de la Media de la Noche!
.
Y como sé que se están muriendo por saber qué película vi -expertos en cine que ya adivinaron, absténganse de arruinar el momento-, debo decir que está dos dos y que yo le hubiera dado el Óscar antes a Petróleo Sangriento, que tiene un mejor argumento y se mete menos en dificultades narrativas. Pero está bien, No country for old men está bien. Véanla si tienen ganas de pensar. Si recurren al cine buscando un rollo menos denso, intentando olvidar los malos ratos de la semana, procuren alguna comedia gringa de las que están en cartelera, que, si bien no hacen pensar, causan súbitos ataques de risa estúpida, al tiempo que alienan y convencen de que ser güerito y delgado es la más válida de las razones para seguir viviendo.
.
Hoy, viernes, toca, pero yo, por si las dudas, lo cambio a otro día de la semana con menos fiesta, para que haya algo interesante por hacer. De cualquier modo, para ustedes sigue siendo viernes, y sigue tocando.
.
¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

¿Y por qué no me invitan, cabrones?