martes, 5 de febrero de 2008

Inicios.

Inicio de semestre. Seis más y tendré que decir que soy Licenciado en Letras Hispánicas. Probablemente, como le ocurrió a mi amiga El Trompo, termine haciendo creer a los demás que eso de Letras Hispánicas sirve para dos cosas: para nada y para leer las firmas de otros y descubrir su personalidad -pregunta incidiosa: ¿no le toca a cada quien descubrir la suya propia? ¿Tons?-.
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Pese a que yo sí hago tareas y soy feliz yendo a mis clases, hoy por la mañana no tenía un ápice de ganas de pisar la escuela. A pesar de que hice todas las tareas atrasadas que tenía programadas mentalmente para vacaciones, y de que fui feliz viendo de nuevo a los amigos -que no cambian, por más que la vida me los golpee-, y de que pinta sabrosón el semestrito, a pesar de todo esto, regresar a la escuela me traía cierta melancolía de "Debí pedir dos meses más de vacaciones".
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Pero como a mí nadie me pide mi opinión sobre el tiempo que deseo vacacionar, y porque probablemente si me preguntaran yo diría "mañana a clases aunque sea dos de enero", pues me quedo callado de todas formas. Previa espera matutina, La Malagueña y yo entrevistamos hoy por la mañana a Moisés Orozco, el director teatral de Otelo, la puesta en escena que hace una entrada, justamente, les invitaba a admirar en el Foro de Arte y Cultura.
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Y la experiencia matutina resultó... y resultó bien. Conversamos sobre su visión del teatro actual, los retos que ésta actividad lúdico-artística debe sortear hoy día, así como las necesidades que enfrenta frente -ja, verso sin esfuerzo- a un entorno cada vez más arisco a asistir a la sala de representaciones. Conversó fuerte y claro con nosotros, a pesar de que ni La Malagueña ni yo estábamos muy separados de él, de su visión. Yo, por mi parte, voy cada que puedo a los foros y aprecio el arte "Hecho en casa", sin menospreciar a las obras que llegan de fuera con sus marquesinas plagadas de nombres conocidos y sus directores rimbombantes.
. De entre todas las cosas que Moisés nos comentó, quizá la que hasta estas altas horas de la noche más llama mi atención es la cuestión de las limitaciones que el propio Estado pone al teatro para su realización libre: desde trámites burocráticos excesivos, hasta mala administración de los negocios, el teatro en Guadalajara sufre, y sufre mucho. Y lo peor de todo, quizá, está en que las limitaciones que enfrenta son cadenas fácilmente removibles. Es todo cuestión de trabajo y buena intención.
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Lo malo es, como yo lo he comentado antes aquí, que cada vez votamos menos, y votamos peor. O no somos conscientes de los candidatos que convertimos en gobernadores y presidentes, o de plano los políticos nos ven la cara de tostadas de cueritos cada que hay elección. ¡Ah, no, a mí que me quieren ver la cara de platillo mexicano y yo que me les vuelvo pizza!
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Es lunes, no toca ni por error.
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¡Salud!

1 comentario:

Gala dijo...

gracias por el comentario, por leerme, debo confesar que no he tenido el tiempo de ponerme al corriente, porque siempre quiero comentar, leerte y no dejar comentario no es leerte Agus...

el fin de semana me tomaré el tiempo y la dedicación que te mereces...

Gracias por los ánimos, por advertirme del obsequio que me hizo una personita muy querida de tu casa... lo veo y me acuerdo mucho de ella y de ti... me pone feliz acordarme de personas tan lindas, saludos a ti, hasta allá hasta la mocha perla tapatía que por más que critique, hace falta!

Beso!