miércoles, 20 de febrero de 2008

Cuba se queda, Fidel se va.

Prometí hacerlo y lo haré.
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El día de ayer, en una hora cercana al medio día, Fidel Castro, comandante de las Fuerzas Armadas de Cuba, dictador socialista, demagogo y "Dios del mundo", decidió claudicar. "Claudicar" es una extraña palabra que, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, significa en una de sus acepciones "acabar por ceder a una presión o a una tentación". Osea que Fidel abandonó ayer el poder político de la isla caribeña, esto después de más de cincuenta años de gobierno contrastante, arduamente criticado. Osea que Fidel cedió a la presión del tiempo, la salud y las derrotas.
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Fidel Castro se va del poder como el niño que, después de jugar a su antojo con las muñecas de su hermana, las dejas en calidad de plástico para reciclar y se retira a hacer otras cosas que resultan más interesantes para él. Fidel Castro se va del poder dejando una Cuba que avanza en su presencia cultural y turística en el resto de la América Latina y el mundo, pero que por otro lado cada día queda más rezagada en educación, salud y vivienda. Hoy día, me dicen mis informantes, en Cuba hay más hambre, más enfermedades y más pobreza que en los primeros años del gobierno castrista.
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Cuando Fidel tomó el poder en 1957, "destronando" en un histórico golpe de Estado al entonces dictador cubano, Fulgencio Batista, Cuba era el prostíbulo de América. Dicen las leyendas -mis informantes no, pues para entonces no pisaban todavía raya vital-, que si se quería "pasarla chévere", bastaba con llevar tres pastillas de jabón a cualquier barrio de La Habana y ofrecerlas a las necesitadas familias, las cuales, sin pensarlo dos veces, cedían a sus hijas al interesado "cheverón".
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Tras 51 años, si bien Cuba ya no es el prostíbulo de nadie, se convirtió en la prostituta de un sólo grupo de interesados: Fidel Castro y su recua de asesores. Castro tomó una Cuba dolida y dejó una Cuba demolida, separada con un énfasis poco visto anteriormente entre los que están a favor del "Comandante Fidel" y los que, por obvias razones -desaparición y asesinato de civiles, entre otras-, no quieren ver a Castro ni en pintura. Castro se va del poder, claudica, dejando a cientos de cubanos intentando escapar del infierno demagógico, represivo y socialista en que se ha convertido la isla caribeña al estar bajo su mando y el de su hermano. No es que yo esté en contra del socialismo, sino que en Cuba, por lo menos en la nación cubana, no ha funcionado como debiera.
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Germán Dehesa, el cronista actual de la Ciudad de México, menciona en su columna del día de hoy en periódico Reforma, que para su generación resultó inspiradora siempre la imagen de Fidel tomando el poder de Cuba y liberando a la nación del pasado tenebroso que con Batista sufrió. "Los jóvenes de aquella época -yo tenía 13 años- estábamos totalmente asombrados por esa nueva manera de hacer política, tan distinta a todo lo que habíamos visto. (...)sentir que su propuesta y su lucha eran correctas y que eran idealistas y románticas como tiene que ser todo joven". A mí no me tocó ese Castro, ni esa Cuba. A mí, Cuba me sabe a sal encerrada en costal de mimbre. A mí, Cuba no me parece sonreír como pudiera. A mí, no me provoca añoranza la partida de Fidel.
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Es extraño que la segunda acepción que la Real Academia de la Lengua Española dicta para el verbo "claudicar" es "afectar un órgano a consecuencia de la interrupción de la circulación de la sangre en un vaso que lo irriga". Es curioso porque la comparación entre el claudicar del diccionario en esta acepción y el claudicar de Fidel Castro en estos días sale más que sencilla: Castro deja una Cuba apagada por la sed que su yugo ha ocasionado en el fluir de los buenos años para la isla. Castro deja una Cuba afectada por la sequedad de sus ritos y la resequedad de su estructura económica, política y social. Fidel Castro claudica en su gobierno y ha claudicado a su país durante sus años de gobierno. Fidel Castro no gobernó nunca: claudicó.
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Por eso hoy, por Cuba y para Cuba... ¡Salud! -y buenos tiempos-.

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

La respuesta a esta entrada está en mi blog.