jueves, 17 de enero de 2008

Sí, señor Secretario.

Me dicen mis informantes que no estoy siendo lo suficientemente claro con este blog. Afirman que debo definir una corriente, y que si quiero hablar de política puedo hacerlo, pero que no ande metiendo cuestiones bibliográficas de naturaleza personal en medio de críticas a las administraciones panistas de Jalisco.
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Como imaginarán, sólo tengo una respuesta -que es a la vez pregunta- de cuatro palabras: ¿pregúntenme si me importa? No, no me importa, en lo más mínimo. Este es mi blog y puedo hacer con él, en él y a pesar de él, lo que me aflore de la inteligencia y me nuble la razón -osea, lo que me venga en gana-.
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Por eso hoy, cuando todo mundo está tocando el tema, no voy a dejar que se me vaya la oportunidad de hablar de él por entre los dedos. Se trata de la reciente partida (?) de nuestro exgobernador -opaco, opaquísimo gobernador-, Francisco Ramírez Acuña, como Secretario de Gobernación.
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No, no le dieron aire, mis estimados. Sí, sí salió por la puerta grande. Bueno, la primera cuestión está todavía más en duda que la segunda. ¿De verdad habrá renunciado? ¿Quién renuncia a un puesto que en tiempos de la Revolución Institucional (?) le tocaba siempre al "tapado", al que sería el digno (?) sucesor del Señor Presidente de la República? ¿Quién dejaría ir, en su sano y economista juicio, un sueldo de tantos miles de pesos -mis escuálidos y pusilánimes informantes no tienen el dato, pero de que son muchos dineros son muchos dineros-? ¿Quién, demonios, quién? ¡Que alguien me explique! Pues si lo dejó ir, o si lo dieron de baja -no copeló y ¡cuello!-, seguramente fue por la opacidad -les digo que si el gris fuera persona, se apellidaría Ramírez Acuña- que reinó en su mando como Secretario de Gobernación -una secretaría de Estado que ni mis arriesgados y todasmías informantes pueden explicarme para qué sirve- y como Gobernador de Jalisco, y como Presidente Municipal de Guadalajara, y como lo que quieran.
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Ni hablar. Con Paco fuera de la Secretaría, llamaron -"mandaron llamar", decían en la primaria-, a uno de los más célebres y conocidos, entusiastas y dadivosos, colaboradores de la presidencia de Felipe Calderón -timbales por favor-: Juan Camilo Mouriño. (zzzzzzzz).Sí, desconocido. Y corren muchos rumores, que es todavía peor que el desconocimiento interpersonal. Dicen algunos que es un buitre maldito, come carroña, asqueroso perro faldero presidencial, verdugo de sus subordinados, olvidadizo del bien patriótico. Dicen otros que son rumores, son rumores, que no le digan en la esquina el venado, el venado, que eso a él le mortifica, que es más bueno que el agua de chía en verano y el ahorro en la cuesta de enero. Que ama al país -olvidaba comentar que es madrileño naturalizado mexicano- y que por él daría su vida, que sabe lo que quiere y, lo que es peor, lo obtiene. Que no come más que enchiladas suizas en Sanbors y que no compra en Wal Mart (nota, por éstas dos últimas cosas le dieron la nacionalidad y el puesto en Gobernación).
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Pues será el sereno, pero la opinión pública se levanta y aclama: "Pobre México, tan cerca de sí mismo y tan lejos de lo demás".
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PD: Un saludo a mi hermano no sanguíneo El Toloache -no porque se lo hayan dado, sino porque parece que lo da de la recua de mujeres que se trae siempre entre manos y piernas-, que, apesadumbrado, me acaba de decir que cada vez está peor su "economía del vicio", ello ante el aumento de cigarros y cerveza. Ni hablar, tendrá que empezar a fumar hojitas de ficus y beber leche bronca.
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Se me iba el tren... ¡salud!

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