domingo, 27 de enero de 2008

Do not troll!

Domingo sin quehacer. Dice mi madre que eso no existe. Que mientras las escamas de nuestra piel se transformen en pelusa, y soltemos pelos, y manchemos los pisos con refresco derramado, y el polvo caiga sobre los muebles, siempre habrá algo qué hacer. A mí su alegato me suena a "Siempre, dónde sea y cuándo sea, el mundo necesitará d elas amas de casa", pero por obvias razones -aprecio mi vida- guardo prudente silencio.
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Pues mi madre dirá misa -casi, los que la conocen saben a qué me refiero-, pero de que hoy no hubo nada qué hacer, hoy no hubo nada qué hacer. Así que, como en sociedad avanzada, me puse a platicar con mis amigos a falta de actividad. Y platicando con ellos, me llegó una quinta o sexta queja -para llevar cuentas soy muy malo- sobre una moda que está partiendo plaza, economías y gustos.
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Se trata de pequeños muñecos de tela con cabeza y extremidades de plástico, que los antes en este blog mencionados emos llevan a todos lados y que, según ellos dicen, corresponden a su personalidad y los protegen. Se llaman -o los hacen llamar, vaya uste' a saber- trolls.
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Y deje usted que son feos (pobre Barbie, la imagino llorando sentadita en su Camper rosa, consolada por su guapote Ken quien le dice: "No, no, mi Barrrrrbie, uste' es más chula, uste' es más chula), y que generan estorbo en los camiones (los 'ches niños que los llevan no los sueltan ni para orinar), y cuestan mucho (varios miles de pesos), lo peor de toda esta nueva moda es que es, por lo menos ideológicamente, sumamente agresiva. Y es que, dicen sus propietarios, si uno trata mal al troll o a su dueño, se las verá en sueños con el pequeño gnomo verde.
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¡Oh, sí! Oyó usted bien. No conforme con afear más su pinta de seudodañados mentales, los emitos (si les digo emos suena redundante) amenazan con amenazar vía troll. Osea que el troll se convierte en un Freddy Crueger del siglo XXI pero con menos quemaduras y más pelo naranja. ¡No me pasen a joder! Primero el super abogado de Fabiruchis, luego el Pato abogando por Irma Serrano, ¿y ahora esto?¿Ya no se puede defender sola la gente?
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Pues como este blog siempre tiene afán de servicio social, hoy proponemos (¿por qué me veré tan idiota hablando en plural si nada más lo escribo yo?) una genuina solución al problema de los trolls. Se trata de nuestro programa: "Denuncie a su troll". Si usted es atacado, amenazado o amordazado por uno de estos pequeños engendros -me refiero a los trolls y a sus poseedores-, háganoslo saber y con gusto atenderemos su llamado. Por cierto, si muere siendo atacado en sueños... lamentaremos no poder ayudarle.
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¡Salud!

2 comentarios:

Jumpey dijo...

Hola no se quien sos pero saludos :)

Alejandro Bercini dijo...

No fue suficiente con "El ataque de los nerds" sino que ahora tenemos "El ataque de los Emos", pero pero aún "El ataque de los trolls de los Emos". Me vomito! Siendo honesto no he notado (gracias al infinitamente todopoderoso cosmos) esa moda de los Emos.
Y tengo una queja, ¿Por qué tuvo que comparar a esos trolls con Freddy Krueger!!!!?? eso es imperdonable!! Krueger es un buen icono del terror de los 80's! Los Emos son el mal icono de terror del 2000, pero los trolls!! los trolls no son mas que las mascotas de esas criaturas a las que usted llama emitos.
En fin, la próxima vez trataré de ser más observador (aunque en realidad no me apetece desperdiciar los minutos de mi vida observándolos)con respecto a la moda de los EMOS.

Saludos desde neverland.