martes, 22 de enero de 2008

Del hombre al hombre en sencillo un paso.

Hoy fui invitado, por mi amiga La Malagueña, a un curso de Historia del Arte que fue impartido en la misma escuela donde, se supone, estudio, y a la cual no voy desde... ¡diciembre! Increíble lo que pasa el tiempo. Bueno, pues en el mencionado curso, con La Malagueña espiando mi cuaderno y mi otra amiga, a la cual por motivos onomásticos llamaré afectuosamente La Carlos, mirando con sus profundos ojos negros las diapositivas que el expositor iba pasando frente a todo el público congregado en el aula, se ha mencionado -sí, se mencionó a sí misma- una frase que ha atraído particularmente mi atención: "El arte, como producto del hombre, no puede tener otro fin que el hombre mismo".
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Sí, es una frase linda, no lo niego, pero si la sometemos a examen exhaustivo -de esos que suelen hacer los críticos literarios más abominables-, nos daremos cuenta que posee tantas imperfecciones que terminan convirtiéndola en innecesaria.
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Para empezar, no puedo producir un cuadro para mi perro, ni un libro para mi arbol preferido del parque más cercano. Sería extraño, pues el perro sólo podría demostrar su afecto por él orinándolo, y el árbol... simplemente no podría hacer nada.
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Me dice mi amiga La Zucaritas que estoy rebruto -no le basta con evidenciar mi pendejez, encima la maximiza-, que el expositor se refería a que el arte no puede responder a mandatos divinos, dictatoriales o panteístas. Debe ser del hombre para el hombre y nada más, sin intermediarios, así, a secas, a zaz y cuas. Pues entonces comprendo... el problema llega cuando uno visita a los artistas y los encuentra produciendo arte de la diva para el comporador acaudalado-mecenas.
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Si Guadalajara no es una ciudad cultural por excelencia, con los artistas que suelen habitarla y exponer en sus galerías, lo es todavía menos. Lo he dicho antes y lo reafirmo hoy, tras recibir un día de curso sobre Historia del arte: si el artista no se baja pronto de su pedestal, un fuerte terremoto de inconsistencias culturales en la población va a quitarle el pedestal para dárselo a Niurka, Boby o Carmen Salinas. Que conste, yo advertí.
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Post scriptum: Para rematar el día, me ha dicho mi amiga La Arandera que me parezco a Tiziano Ferro. Otras de esas y me les voy.
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¡Salud!

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