jueves, 31 de enero de 2008

Cero y van dos.

Con dos noticias conflictivas llegan hoy mis informantes. Una, me refresca una vieja idea que, desde mis años de secundaria, había yo dilucidado. La otra, mucho más dolorosa, más bien detonadora de impotencia, me sorprende con el mismo ritmo decadente con que baila algún tango demencial en mis oídos. La primera me llega desde China; la segunda, roza mis sentidos desde un poco más cerca, los Estados Unidos.
.
La primera es desoladora. Me dicen mis informantes que el día de ayer fue detenido en Beijing un hombre que había saturado las líneas de asistencia técnica de su compañía telefónica porque, así lo dijo, se sentía infinitamente solo. El individuo había hecho más de 600 llamadas en un día, a una línea donde la operadora, simplemente, tiene que hacer su trabajo y no limitarse a escuchar los problemas existenciales -o solitarios- de un hombre cualquiera. No sé si en China existan líneas de apoyo sicológico -mis informantes no me traen nunca los datos completos, se solicitan informantes-, pero lo cierto es que las necesitan, urgentemente. ¡Ouch! He sentido en este momento el jalón de orejas de mi amiga La Malagueña, que casi siempre, por alguna razón extraoficial, tiene ideas más acertadas que las mías. Me dice La Malagueña que en China no necesitan líneas de apoyo sicológico, donde la gente pueda hablar con profesionales limitados a escuchar y dar consejos. En China, a su parecer y con todo y que ella es socialista, la gente necesita amigos, muchos amigos, y frecuentar la amistad de esos muchos amigos, aunque se contradigan las políticas ecualitarias del Estado chino. Y si La Malagueña tiene razón, entonces yo ando mal. Y si ando mal, entonces quizá necesite... ¡amigos que no me contradigan!
.
La segunda noticia, la proveniente de los United States, me tiene restregando la cabeza contra el monitor. Esta mañana, cuando todos trabajábamos y pensábamos en ayudar a mejorar la calidad humana de nuestro mundo -ajá, bueno, no del todo, no todos-, murió tranquilamente, en su cama, soñando quién sabe con qué paraíso perdido, el padre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y acusado de pedofilia por al menos dos adolescentes españoles -hoy ya adultos incapacitados para desarrollarse en el entorno social-. Por supuesto, Maciel muere sin ser juzgado, y, peor aún, murió creyendo en su inocencia, aunque pocos en el mundo se la crean a él. Murió soñando con ver a Dios, y Dios demostrará que es injusto si, ante las pruebas, se le deja ver. Con su muerte, se cubren de desesperanza los ojos de la justicia -si ya era ciega, imagínense ahora-, se vacían las arcas de la convivencia-social-plena y se miran desoladas nuestras capacidades de confiar en un mañana mejor. Ni hablar, porque donde la muerte manda, callan hasta los valores universales.
.
Me voy pensando en qué tanto hemos avanzado -humana, espiritualmente hablando- como sociedad y qué injusta y antidemócrata suele ser la muerte. Al final, me imagino, frente a mis palabras dirá, sentada en su trono majestuoso y blandiendo su guadaña: "¿Ah, sí? Pregúntame si me importa".
.
¡Salud!

miércoles, 30 de enero de 2008

Ciencia ficción, luego existo.

He recibido hoy una noticia que me tiene pensando. Y ya es mucho que yo piense. En pasada consulta con su doctora y amiga, mis padres -mi padre en particular- recibieron el consejo por parte de dicha galeno, a quien por motivos de causa de honor llamaré simplemente La Atinada, de leer, a partir de ahora y hasta que la receta caduque -se vale llamar por la mañana para ver cómo sigue el paciente-, sólo novelas de ciencia ficción. La Atinada -a quien un inmenso buen humor y un constante acto de "limitación" (que yo agradezco) de las histerias de mis padres caracterizan- lo dijo categórica: "Con esas no piensa, don Benjamín, y no pensar le va a hacer bien".
.
No, no estoy reclamando nada. Al contrario. Agradezco infinitamente que le pida a mi padre que ya no piense, y es que él es de esos seres humanos que no pueden dejar de hacerlo, aunque ello les simbolice la pérdida de ecuanimidad mental. Se lo agradezco y aplaudo la sugerencia de salud. Mi problema, en realidad, viene de la idea de que no creo, siendo más sincero que de costumbre, que las novelas de ciencia ficción limiten el pensamiento con su lectura.
.
Yo, por mi parte, no muy gustoso de ese subgénero literario, me encuentro en estos momentos leyendo un material que, a parte de pensar, me está haciendo escribir. Se trata de 1984, el singular drama de George Orwell que inspiró, entre otras muchas cosas, el proyecto mundial del programa Big Brother. 1984 plantea, en general, un mundo futuro constantemente vigilado por el Sistema, el Estado, donde la gente, más que no pensar, está obligada a observar escenas de guerra y desolación en cine y televisión, al tiempo que es constantemente monitoreada por las autoridades gracias a instrumentos tecnológicos a ello destinados.
.
Sin noción de intimidad, el ser humano se convierte, ya lo decía antes entre líneas Milán Kundera, en un inadaptado social, condenado a no poseer ideas sustanciales para el desarrollo social de cualquier individuo, tales como identidad -desnudos, todos somos iguales-, pudor y propiedad privada.
.
Como verán, 1984 ya me hizo pensar. Empiezo a creer que La Atinada lo que quizo en realidad fue proponer a mi padre que se la lleve tranquilo. Yo que ella, mejor, le recomendaba lecturas profundas, concientizantes, de dramas de la talle de Condorito o La Pequeña Lulú, porque si lo pone a leer a Orwell, Wells o Verne, ya'stuvo que lo va a tener que ir a visitar a urgencias para dar su parte médico.
.
O quizá la ciencia ficción a la que La Atinada se refería es la cinematográfica, presente en cintas míticas como la saga de La Guerra de las Galaxias o Viaje a las Estrellas. Ahí sí, coincido con ella, no es tan necesario pensar para observar y entender las tramas. Yo, por lo pronto, me niego a dejar de pensar, y si descubro que la ciencia ficción está fraguando en contra mía un alegato para apagar mis funciones cerebrales... ¡me la renuncio y me le voy!
.
¡Salud!

martes, 29 de enero de 2008

¡Ay, México, ya me volviste a dar!

"Yo no soy letra de cambio, ni moneda que se entrega, que se entrega con cualquiera, como cheque al portador". Tal es el verso que, a mediados de los años cincuenta, Emma Elena Báldela compuso con singular sentimiento. ¿La canción? Cheque en blanco. ¿La interpréte más cotizada de la misma? Paquita la del Barrio (pues si ella no, ¿quién?)
.
Me llegan rumores lejanos al escuchar esta canción. Me dicen -los rumores, porque mis informantes han estado algo ineficientes los últimos días, con eso de la recesión estadounidense- que un "algo" que llevo tiempo pensando no está del todo fuera de lugar: antes, las canciones eran más sentimentales.
.
Alguna de despecho, como Cheque en blanco, o Perfiria, o Desdén, o Arráncame la vida, o todas ellas juntas, no son más que héroes lejanos, habitantes de un pasado musical en que el país vertía las injusticias históricas y las consagraba en canciones. Los cincuentas, los de la Época de Oro del cine mexicano, el milagro mexicano, la explosión demográfica de las grandes ciudades, fueron también los años del caudillismo en el poder mexicano, la instauración de un partido único en el gobierno nacional y, quizá con él o a pesar de él, la llegada a nuestro "estilo personal de gobernar" de términos como "mordida", "favorcito" y "tapado-dedazo". Por ende, fueron los años en que el país se dio el lujo de componer -bueno, no todo el país, claro, que esto nunca ha sido un hervidero de talento- canciones más inspiradas, más melancólicas, más temperamentales.
.
Pienso en una canción mexicana famosa de los últimos años que lleve como tema el desdén. "Vete ya, si no encuentras motivos, para seguir conmigo, ¿para qué continuar?", ¡no!, ¡no!, mis informantes la siguen regando. Algo un poco menos "nasty". "Sobreviviré, claro que sí, contigo o sin ti". Bueno... no es famosa, pero de eso a Valentín Elizalde... Ahora coloquemos esa frase junto a un "Arráncame la vida, en el último beso de amor, arráncame la vida, y si acaso te hiere el dolor, ha de ser de no verme, porque acaso tus ojos me los llevo yo". No, verán, no hay idea.
.
No abogo por el regreso de expresiones más románticas -pasionales- en las canciones. Creo, en serio, que las expresiones artísticas -canciones, libros, pinturas- son reflejo directo del sentimiento nacional -o del grupo social/estrato al que pertenece el artista, al final no desligado del común nacional- y con ello, del estado -económico, social, cultural- del país. Si el romanticismo artístico de los cincuentas poseía obvia relación con el avance irreflexivo de la nación y su corriente estabilidad -se componía bien y bonito porque había tiempo de filosofar-, nuestras composiciones sosas, vacías, de hoy, son reflejo de la poca reflexión que guía nuestros actos y el poco tiempo que tenemos de pensar en lo que oímos. Poca poesía, mucha administración.
.
Si bien no podemos regresar a expresiones artísticas más reflexionadas y reflexivas, pues eso sería detenernos en la carrera capitalista y globalizante que rige nuestro entorno económico y cultural, y con ello, retrazarnos en la lucha de ser, como lo llamaba Octavio Paz, ser "contemporáneos de todos los hombres", sí debemos, sin embargo, reflexionar sobre el nuestras propias expresiones y aprender de las de antaño. Si no les llegaremos a los tobillos, pues por lo menos podemos construir nuestros propios pies.
.
¡Salud!

lunes, 28 de enero de 2008

Rebelde al colador.

Voy a aceptarlo de una vez por todas y no volveré a decirlo. No porque no quiera, sino porque no vale la pena: me gustan dos canciones de RBD. No, contrario a lo que muchos pudieran pensar no voy a poner una cara llorando o algo así siguiendo a esta declaración.
.
Estoy estudiando una carrera profesional donde si uno no proyecta imagen pandrosona (ya saben, tenis, ropa, ideas y pelo desgastados), es como un extranjero en tierra de naturales, como Gulliver entre los liliputienses o Gargamel con los pitufos -ándenle, el mismo odio jarocho de por medio-.
.
Pues bien, si no existe un código penal que, dentro de Letras Hispánicas, castigue al "no natural", sí hay una especie de código moral velado que le impide a uno, si es que quiere formar parte de la comunidad educativa -guaquis-, gustar de apocalípticos e integrados de la talla de Rebelde y su consecuente RBD, Costel y Lagrimita y otras sandeces.
.
El problema es que a mí no me gusta RBD. (Risas) No, no, de verdad, créanme, no soy fan del grupo (más risas). No coincido con la idea de que todos tenemos que ser rebeldes usando la misma ropa y escuchando las mismas canciones... ¡a duras penas coincido con el argumento de que todos tenemos que ser rebeldes! ¿Por qué si el mundo a mí no me ha hecho nada? Me gustan -aquí mi pecado, ¡caigan del cielo potestades y lamentos!, ¡vuelen almas condenadas y seres absueltos!- dos, dos míseras y efímeras canciones que duran, ¿qué, siete minutos al ponerlas juntas?
.
Y me gustan no porque me representen como persona, ya ni siquiera porque me traigan a colación a un ser amado, o a un gusto musical pasado. Me agradan porque, simple y llanamente, me suenan a crecimiento personal. No diré los nombres de las canciones (risas), no, de verdad, no vale la pena, así que no lo haré (más risas). Bien, ok, lo admito, muero por decir qué par de canciones de RBD me gustan: una es No pares, y la otra se llama Tras de mí.
.
Bueno, bueno, que tampoco se caiga el cielo ni se amontonen las tempestades del mar sobre la arena. Me gustan porque me recuerdan el fin de mi preparatoria -lo mejor que le pudo pasar fue terminarse- y el avance hacia nuevos -¿mejores? eso sólo el tiempo lo dictará- horizontes educacionales. Además, siendo sincero, nunca he tenido gustos musicales excelsos. Y como soy un desfachatado, y las convencionalidades las tomo a costo para cuando me sirven y cuando no las desecho, voy a cantar, a mi puro estilo nomeimportanadaquepuedaimportaraotrossinimportarmeamí, terminaré esta entrada cantando un pedacito de las dos:
.
"Tengo un ticket sin regreso, y un montón de sueños dentro de un beliz... mucho miedo y muchas ganas de poder vivir"; "Si censuran tus ideas ten valor... siempre alza la voz".
.
¡Salud!

domingo, 27 de enero de 2008

Do not troll!

Domingo sin quehacer. Dice mi madre que eso no existe. Que mientras las escamas de nuestra piel se transformen en pelusa, y soltemos pelos, y manchemos los pisos con refresco derramado, y el polvo caiga sobre los muebles, siempre habrá algo qué hacer. A mí su alegato me suena a "Siempre, dónde sea y cuándo sea, el mundo necesitará d elas amas de casa", pero por obvias razones -aprecio mi vida- guardo prudente silencio.
.
Pues mi madre dirá misa -casi, los que la conocen saben a qué me refiero-, pero de que hoy no hubo nada qué hacer, hoy no hubo nada qué hacer. Así que, como en sociedad avanzada, me puse a platicar con mis amigos a falta de actividad. Y platicando con ellos, me llegó una quinta o sexta queja -para llevar cuentas soy muy malo- sobre una moda que está partiendo plaza, economías y gustos.
.
Se trata de pequeños muñecos de tela con cabeza y extremidades de plástico, que los antes en este blog mencionados emos llevan a todos lados y que, según ellos dicen, corresponden a su personalidad y los protegen. Se llaman -o los hacen llamar, vaya uste' a saber- trolls.
.
Y deje usted que son feos (pobre Barbie, la imagino llorando sentadita en su Camper rosa, consolada por su guapote Ken quien le dice: "No, no, mi Barrrrrbie, uste' es más chula, uste' es más chula), y que generan estorbo en los camiones (los 'ches niños que los llevan no los sueltan ni para orinar), y cuestan mucho (varios miles de pesos), lo peor de toda esta nueva moda es que es, por lo menos ideológicamente, sumamente agresiva. Y es que, dicen sus propietarios, si uno trata mal al troll o a su dueño, se las verá en sueños con el pequeño gnomo verde.
.
¡Oh, sí! Oyó usted bien. No conforme con afear más su pinta de seudodañados mentales, los emitos (si les digo emos suena redundante) amenazan con amenazar vía troll. Osea que el troll se convierte en un Freddy Crueger del siglo XXI pero con menos quemaduras y más pelo naranja. ¡No me pasen a joder! Primero el super abogado de Fabiruchis, luego el Pato abogando por Irma Serrano, ¿y ahora esto?¿Ya no se puede defender sola la gente?
.
Pues como este blog siempre tiene afán de servicio social, hoy proponemos (¿por qué me veré tan idiota hablando en plural si nada más lo escribo yo?) una genuina solución al problema de los trolls. Se trata de nuestro programa: "Denuncie a su troll". Si usted es atacado, amenazado o amordazado por uno de estos pequeños engendros -me refiero a los trolls y a sus poseedores-, háganoslo saber y con gusto atenderemos su llamado. Por cierto, si muere siendo atacado en sueños... lamentaremos no poder ayudarle.
.
¡Salud!

viernes, 25 de enero de 2008

Por ahorrarme el peluquero, me cortaron mal el pelo.

Me han cortado el pelo. Esta primera afirmación, por simple que parezca, contiene tan profundos significados como vocales hay en el alfabeto. Si no me creen, tendrán que echarle un vistazo entonces a esta entrada. .
A. De "Abducción". Si de por sí soy macrocéfalo sin remedio, cuando me cortan el cabello parezco ser humano abducido por alienígenas para experimentar con él. Me dicen mis informantes que no sea tan cruel conmigo, que qué tanto son tantitos centímetros... ¡claro, como ellos no saben lo que es quererse comprar tejanas y gorras y que nada de nada le quede!
.
E. De "Economía". 60 pesos por un corte de pelo. Sí, leyó usted bien, amado de la greña que hace siglos no visita una peluquería: ¡la amable señorita estilista me cobró sesenta pesos por reducir el tamaño de mis brotes capilares! Ya no hay moral. Sube la tortilla, sube el pan, sube la leche, suben los huevos... a este paso uno terminará hambriento y greñudo sin remedio.
.
I. De "Ignominia". La trasquilada la paso, pero los jaloneos, los tirones y la oreja casi rebanada -sí, como de pelea con Mc Tyson- a mí me suenan a complot ignominioso en mi contra. Quiero decir que ya he interpuesto una demanda en la Comisión Nacional de Protección al Perro Greñudo en contra de esas señoritas que, identificándose como "estilistas", no tienen sentido ni de la estética, ni del dolor, ni del sufrimiento humanos. ¿Que le baje? ¡Cómo no, con mucho gusto!
.
O. De "Oligarquía". Vuelvo a la letra E. ¡¿Sesenta pesos?!, y todo porque no he tenido tiempo de prepararme y aprender a cortar mi propio pelo. No sería mal que alguien escribiera uno de esos libros "Hágalo usted mismo" que se llamara Corto mi pelo, me peino... ¡y estoy exhausto! No, olvídenlo, eso podría generar regalías para sus verdaderos escritores: ¡estilistas! No cabe duda que se aprovechan de que somos muchos los gobernados y pocos los gobernantes. ¡Muera la clase dominante! ¡Viva la France!
.
U. De "Us' ya qué". Porque no queda de otra. Mi pelo seguirá creciendo -gracias a Dios, los benditos ángeles y, sobre todo, mi variada dieta rica en proteínas- y con él seguiré yendo a visitar a los oligárquicos ignominiosos que tan terribles acciones emprenden en mi contra. ¿Yo qué mal les hago que no sea por escrito?
.
Ya es viernes, toca y... ¡salud!

jueves, 24 de enero de 2008

Arte a precio fashion.

Quienes viven en la misma ciudad que yo -Guadalajara, la capital nacional del birote-, seguramente conocerán, o por lo menos habrán oído nombrar, una de las plazas comerciales más a la vanguardia en cuanto a tiendas, marcas y artículos de temporada. Me refiero a Plaza Galerías, la que hasta hace poco era para mí no más que un centro comercial plagado de "criaturitas fashion-demoníacas". Para que se den una idea de lo mal que Galerías me caía imaginen que todos los días, a las seis de la tarde, se llena de emos (sí, los mismos que visten, calzan y piensan en negro, viven deprimidos y no saben qué quieren de su vida) que quedan de verse ahí para planear su suicidio colectivo (se están tardando, ¿eh, mijos?)
.
Todo mi odio hacia el centro comercial ubicado en Av. Vallarta y Rafael Sanzio, disminuyó -que no desapareció, porque hoy todavía hay emos a estas horas rondando por sus pasillos- el día de ayer cuando, bien recibidos, hicimos una entrevista a la publirelacionista del centro comercial.
.
Aunque me hubiera gustado entrevistarla sobre la plaga de emos que recibe día con día, la charla giró en torno a una de, a mi parecer, las mejores ideas que ha tenido la administración de la plaza: el Espacio del Arte que funciona, bien y mejor cada vez, desde hace dos años.
.
Se trata de un área despejada que el centro destina al montaje de verdaderos museos y galerías de artistas locales y nacionales. Osea que sí, imaginó usted bien, uno termina de comprar su bolso Prada -o ya de perdis su conito de Mc. Donalds- y se pasa a visitar el museo que cierra cuando el centro comercial cierra y abre incluso desde antes.
.
La persona entrevistada nos explicó que la idea es que cada vez que uno visite el centro comercial se lleve algo diferente. ¡Y vaya que uno sí encuentra siempre novedades en el arte! Me permito, pues, felicitar a la plaza por tan genuina idea y mandar, llevar, obligar a ir, a toda la bola de escuincles que seudosocializan durante las tardes en el, como diría mi amiga La Jirafa, chuquis-nice-mall (ya se darán cuenta del nivel intelectual de La Jirafa, y con ella del resto de visitantes asiduos de la plaza).
.
Ay quir.
.
¡Salud!

miércoles, 23 de enero de 2008

Educación en horas extras.

Me dicen mis informantes que, en uno de esos arrebatos de declaraciones y manifiestos que suelen caracterizar a nuestro gobierno estatal, fue aprobado no hace muchas semanas un cambio en los horarios escolares de ciertos planteles de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Con dicha modificación, los pequeños educandos ingresarán a clases a las 8 de la mañana y saldrán de la escuela hasta las 4 de la tarde algunos, otros hasta las 6.
.
Con dicha modificación en el horario escolar, la Secretaria de Educación Jalisco se quiere parar el moño y hacer quedar a las escuelas de la entidad -todo mundo se fija en las escuelas, pero ¿y los alumnos?- como altamente calificadas y preparadas. Osea, lo plus de lo plus de la pompa y pompa.
.
"¡Chale!, ¿no se nos estará pasando algo?", puedo imaginarme al diputado local más avispado pensar. Pero entonces pasó una mosca y se distrajo, y todos levantaron la mano como sopencos. ¡Pues sí, señores legisladores! Se les pasó el pequeño, minúúúsculo detalle, de que el tiempo educativo no es el que marca la diferencia entre alumnos mejor o peor preparados. Si así fuera, la primaria podría terminarse en diez años, eso sí, con chicos que al salir leyeran, sumaran, restaran y, sobre todo, pensaran a destajo. No, la clave está en que el tiempo pasado en el plantel, sean una, dos o seis horas, sea aplicado con calidad en la enseñanza de las distintas asignaturas por maestros bien preparados y bien dispuestos -esto incluya, of curse, bien asalariados- a niños bien alimentados, bien estimulados -ojo, familias- y bienvenidos.
.
Mis informantes me decían también que uno de los predicamentos más grandes para que esta medida entre en acción en el mes de marzo se encuentra en los mismísimos padres de familia. Al parecer, según me dicen, ninguno de ellos está dispuesto a dar un cinco para pagar la comida que los infantes recibirían en la escuela -sí, bueno, alargan las horas y no los van a tener con cara de xolozcuintle hambriento todo el rato, ¿verdad?-. Que eso le toca a SEP, dicen los padres, que si eso le toca al DIF, dice SEP, que si eso le toca al Místico, dice el DIF, total que, como diario, no hacen más que pasarse la bolita -no sé por qué nuestros gobernantes no trabajan mejor en una cancha de volibol, así por lo menos harían algo bien-.
.
Pues en lo que el conflicto se arregla, ya tres escuelas aceptaron el programa y piensan instaurarlo en marzo. ¡Ah!, y que las horas extras se destinarán sobre todo a materias como inglés o computación... ¡que impartirán los mismos maestros de los planteles! Osea que, no contentos con pagarles mal, ahora los van a traer de todasmías. Pues esto va que vuela para elección fallida para el PAN en 2012, ¿eh? De mí se acuerdan.
. ¡Salud!

martes, 22 de enero de 2008

Del hombre al hombre en sencillo un paso.

Hoy fui invitado, por mi amiga La Malagueña, a un curso de Historia del Arte que fue impartido en la misma escuela donde, se supone, estudio, y a la cual no voy desde... ¡diciembre! Increíble lo que pasa el tiempo. Bueno, pues en el mencionado curso, con La Malagueña espiando mi cuaderno y mi otra amiga, a la cual por motivos onomásticos llamaré afectuosamente La Carlos, mirando con sus profundos ojos negros las diapositivas que el expositor iba pasando frente a todo el público congregado en el aula, se ha mencionado -sí, se mencionó a sí misma- una frase que ha atraído particularmente mi atención: "El arte, como producto del hombre, no puede tener otro fin que el hombre mismo".
.
Sí, es una frase linda, no lo niego, pero si la sometemos a examen exhaustivo -de esos que suelen hacer los críticos literarios más abominables-, nos daremos cuenta que posee tantas imperfecciones que terminan convirtiéndola en innecesaria.
.
Para empezar, no puedo producir un cuadro para mi perro, ni un libro para mi arbol preferido del parque más cercano. Sería extraño, pues el perro sólo podría demostrar su afecto por él orinándolo, y el árbol... simplemente no podría hacer nada.
.
Me dice mi amiga La Zucaritas que estoy rebruto -no le basta con evidenciar mi pendejez, encima la maximiza-, que el expositor se refería a que el arte no puede responder a mandatos divinos, dictatoriales o panteístas. Debe ser del hombre para el hombre y nada más, sin intermediarios, así, a secas, a zaz y cuas. Pues entonces comprendo... el problema llega cuando uno visita a los artistas y los encuentra produciendo arte de la diva para el comporador acaudalado-mecenas.
.
Si Guadalajara no es una ciudad cultural por excelencia, con los artistas que suelen habitarla y exponer en sus galerías, lo es todavía menos. Lo he dicho antes y lo reafirmo hoy, tras recibir un día de curso sobre Historia del arte: si el artista no se baja pronto de su pedestal, un fuerte terremoto de inconsistencias culturales en la población va a quitarle el pedestal para dárselo a Niurka, Boby o Carmen Salinas. Que conste, yo advertí.
.
Post scriptum: Para rematar el día, me ha dicho mi amiga La Arandera que me parezco a Tiziano Ferro. Otras de esas y me les voy.
.
¡Salud!

lunes, 21 de enero de 2008

Y se hizo la luz.

Ya era hora. Me traen mis informantes una noticia que me hace pensar que, después de todo, no están tan errados los que votaron por el PAN en las pasadas elecciones estatales para gobernador.
.
En primeras, durante la llamada Ruta Recreactiva -un programa que instauró la pasada administración tapatía para promover entre los jaliscienses el hábito del deporte y el sano entretenimiento y la convivencia familiar durante los fines de semana-, desde hace dos domingos, se han instalado en diversos puntos de la misma los llamados "Faros del saber". Dichos "Faros..." no irradian luz proveniente de una bombilla de hilo de carbón incandescente, ni con ellos se puede guiar a los barcos a buen puerto. No literalmente. Los "Faros del saber" son libreros, sí, libreros, leyó usted bien, lleeeeeenos de libros. Y la gente no nomás los ve al pasar, sino que ¡detiene las ruedas de sus patines y bicicletas, le baja el volumen a su I-pod y se pone a leerlos! Pues sí, sino, ¿qué chiste poner libros a disposición de un público que no los va a leer? Sí, y ha reunido buenos resultados. La gente llega, se aplana en los puffs que están preparados para la ocasión, toma uno de los libros, lee cuanto le place del material -eso sí, si agarra una Divina Comedia, o un Don Quijote, quizá no los alcance a terminar pues los faros apagan sus luces a las 12 del día- y luego deja el libro en su lugar. Y si de plano no le nace dejarlo ahí, pues se lo puede llevar, con la condición de que deje otro en su lugar. Osea, no se regalan, se intercambian.
.
En segundas, me dicen también mis informantes que este año (2008) será un año sumamente cultural para Guadalajara: con un presupuesto un poco menor, Actividades Culturales del Municipio ha decidido emplear todo en actividades que hagan llegar al público ausente de museos y teatros, obra y vida. Un hurra por Santiago Baeza y sus coordinados.
.
No sé a ustedes, pero a mí nuestro país, cada vez más ensimismado en sus telenovelas y menos dado a leer, me da mucha ansiedad. Si seguimos leyendo medio libro al año, al paso de diez ídems estaremos peor que Disneylandia, pero con menos Mickeys Mouses y más Tribilines. Es necesario que leamos, y ver que muchas personas están aprovechando recursos como los "Faros del saber" me llena de dicha y virtud.
.
¡Salud!

San Valentín en enero.

Es increíble. A este paso, el próximo año vamos a celebrar Navidad en Julio y vamos a estarnos repartiendo tarjetitas y corazoncitos de San Valentín en pleno 25 de diciembre. Estoy extasiado, extenuado y exsorprendido. Y es que, a tres semanas de que sea Día de San Valentín, ya puede uno ver corazones en los cruceros y cupidos en... pues por todos lados.
.
El año pasado, si mal no recuerdo, hice genios similares al ver en una plaza comercial local un nacimiento en octubre. Sí, ya sé que la mercadotecnia, y que los tiempos, y que lo acelerado de las grandes ciudades, pero si ya no respetamos el calendario... ¿qué seguirá? ¿Halloween en 15 de septiembre?
.
Propongo, como cada año pero por primera vez en este blog, un Año de la Amistad, en lugar de un Día del Amor y la Amistad. Así, todo 2008, propongo nos dediquemos a querer, regalar y dar amor. Ya de perdis, de esa manera, no habrá problemas con fechas adelantadas ni esa clase de aberraciones al calendario. ¿Ustedes creen? Me dicen mis informantes que el calendario romano -osea, el que usamos nosotros- se estableció incluso antes de la Edad Media. Tantos milenios obedeciendo a nuestras propias leyes temporales... ¿para que un montón de güeritos jotis jotis con alas y flecha, pañal y chapetitos, nos lo vengan a desarreglar? Protesto en nombre de Marco Aurelio.
.
¡Salud!

domingo, 20 de enero de 2008

Fahrenheit 451.

Un mundo sin libros. Un mundo sin la capacidad creadora, curativa, dadivosa, de la palabra. Un mundo sin la letra vuelta frase y la frase vuelta página. No sé ustedes, pero yo me volvería loco en un mundo así, sin los encuadernados, las portadas y los personajes, los pensamientos, los ambientes y los números al final. .
Fahrenheit 451, la excepcional novela de Ray Bradbury que apenas hace tres minutos terminé de leer, plantea la existencia hipotética de un mundo así: combulsionado por guerras deformes, inconsistentes más que cualquier otra guerra, el mundo de Montag, el protagonista de Farenheit 451, posee una sola sentencia de vida: "Hay que ser felices". La gente que habita el mundo futuro en la novela de Bradbury tiene que ser feliz, está obligada a serlo. No ser feliz, de hecho, es un delito. Y los libros hacen pensar, y pensar limita la felicidad, a menos en los parámetros que todos los humanos consideramos como tal: sonrisa fingida, risa allanada, mirada perdida. El ser feliz en estos límites es un ser cuya felicidad parte del alienamiento. Y los libros causan desalienación, sacan al ser de su capullo de cristal y lo enfrentan con su realidad, con su existencia abandonada en un mundo naturalmente desolado. Por eso los libros están prohibidos, porque pensar está prohibido. Y para evitar que la gente lea, existe un escuadrón de fuerzas especiales, llamadas simplemente bomberos, que queman cualquier rastro de libro que encuentran y se ajustician a su poseedor.
.
Me dicen mis informantes que la novela ha sido censurada en muchas de sus ediciones desde su primera aparición, ésta en 1956. También me informan que existe una versión cinematográfica de la novela, ésta en 1966. Y como no se pueden quedar callados, me dicen también que el escenario apocalíptico que la novela plantea le surgió como idea a Bradbury cuando leyó sendos libros sobre la quema de ídems durante el medioevo y la amenaza nazi en Europa.
.
Pero ese no es el escenario actual. Hoy, aunque el libro aveces se nos olvide como recurso de vida alternativa, el material bibliográfico es todavía presencia excelsa e incomparable. Basta subirse con un libro al camión para que la gente lo vea a uno con rostro estupefacto, le quieran adivinar la portada del que lleva en la mano y luego le dirigan de nuevo a uno la mirada para casi guiñarle un ojo en un afán de coquetería y de: "Eres inteligente, ¿puedo hacerte preguntas difíciles para que arregles mi vida?"
.
Yo, mea culpa, sí he quemado libros. Los quemo al abrirlos y nunca cerrarlos, o al comprarlos y nunca abrirlos. Pero también los he quemado en la extensión literal de la palabra: un ejemplar de Santa, la insufrible novela de Federico Gamboa. Si en estos tiempos, al contrario del escenario falta-futurista del libro de Bradbury, se castigara al quemador de libros, yo aceptaría mi culpabilidad, me entregaría a la justicia... pero lo volvería a quemar. No creo que haya libro más malo en este mundo, ni que más pueda dificultar la tarea lectora a una persona. Tiene muchos problemas, tanto el libro como Gamboa, y eso no es cambiable. La pena es que se le considere una obra clásica. Y si hubiera tribunal de quemadores de libros, ¿por qué no un tribunal de libros? Porque no hay libros buenos ni malos, creo yo, sino lectores deficientes. El problema es que Santa hace deficiente su lectura, y aún así sigue siendo considerada obra clásica...
.
Bueno, yo me despido recomendando la lectura de Fahrenheit 451. Es tiempo de recordar, aunque sea por un libro, que los libros estarán siempre ahí, los leamos o no, sobreviviendo al tiempo. ¡Bendito invento!
.
¡Salud!

sábado, 19 de enero de 2008

Narcomex.

Han llegado a mis oídos noticias escandalosas de la ola de violencia que ataca el norte del país. Ayer tan sólo, me dicen mis informantes, más de veinte personas murieron en diversos tiroteos suscitados en ciudades como Tijuana, Baja California, y Ciudad Juárez, Chihuahua. ¿El motivo? Quizá una de las más grandes lastras que acarrea este país: el narcotráfico.
.
No, si han entendido que yo estoy a favor de un movimiento multinacional, bélico y a todas luces anticonstitucional, que acabe, a fuerza de balazos y sembradíos de miedo ("Estamos trabajando para que la droga NO llegue a tus hijos", uuuy, ¿no sintieron mello?), con un problema que tiene sus raíces en un cúmulo de situaciones históricas mucho más controvertidas que la imposición de un negocio ilítico, si están creyendo que acato las normas del gobierno calderonista -por el que yo, sobra decirlo, sí voté- y que creo fiel y ciegamente en sus disposiciones, están malinterpretándome.
.
No creo que la solución al narcotráfico sea una guerra armada (basta ver las malas trazas por las que ha atravesado Colombia en su intento por erradicar a fuerza de plomo a un narcotráfico cada vez más radicalizado); pero tampoco creo que el narcotráfico no sea una de las más grandes injurias que sobre México han caído: en el extranjero, y esto no me lo han dicho mis informantes, sino mi hermano, que va y viene continuamente y justo ahora se encuentra en un viaje de maestría por diversos países de Europa, México ya no es nada más el país del marichi, el tequila y Juan Rulfo, sino también el país de Caro Quintero y La Reina del Pacífico. Duele decirlo, pero los millones de pesos que el gobierno mexicano gasta en promoción turística se están yendo a quiénsabedónde con la presencia, cada vez más arrigada, del narcotráfico mexicano -y sus acciones violentas, desconsideradas, vengativas-, en la concepción/asimilación de nuestro país en el extranjero.
.
El narcotráfico no se solucionará más que con la entrada en vigor de un modus operandi gubernamental cada vez menos fraudulento y más lícito. ¿Pregúntenme si esto es posible? ¿Si la mordida, el "ahí mañana", el "ya merito" y otras tantas penurias que como raza acarreamos, pueden ser erradicadas? Quisiera pensar que sí. El narcotráfico es el resultado del policía federal que recibe a cambio de su silencio su casa en Cancún, el secretario que se hace "de la vista gorda" al ver pasar los paquetes de marihuana en la aduana fronteriza, el encargado que, por cada diez toneladas que reporta, se queda y distribuye dos o tres. El narcotráfico es el resultado, pues, de una asquerosa e ilimitada "cadena de corrupciones", de la que somos parte todos, tanto el que participa activamente en ella, borrando, ignorando, abrazando, asimilando, tragando, drogando, distribuyendo, como el que se queda callado, ensimismado, pensando, analizando, sentado.
.
Otra solución, aquí un tema escabrozo, es la de una legislación que permita distribuir y vender la droga en nuestro país, como se hace, por ejemplo y con debida distancia, con sustancias como el alcohol o el tabaco. No lo sé, eso sería harina de otro costal, y hasta de otro blog. Lo que sí es importante precisar es que la ola de violencia no es sólo un invento del gobierno para asustar a los ciudadanos y obligarles a tomar medidas personales en el asunto, a participar en el "combate" al narcotráfico: es una realidad, cargada de peste y muerte, que nos acecha a todos, participemos en el negocio ilícito o no. Ahí se las dejo.
.
¡Salud!

viernes, 18 de enero de 2008

Soy leyenda.

Por primera vez en la historia de este blog, voy a hablar de cine... Esperen, ¿dónde están los aplausos, los gritos de júbilo y la algarabía desbordante en los lectores? ¿No es acaso mi declaración detonante sinigual de la felicidad social absoluta? ¿No? ¿No he generado con la seguridad de mis palabras el más leve gesto de dicha y emoción? Bueno, como sea, escribiré de cine hasta que me canse.
. Se llama Soy leyenda. El slogan dice, sapientísimo como todo slogan: "El último hombre sobre la Tierra... no está solo". "Ándala osa", diría Homero Simpson. Pues sí, el hombre no está solo: con una Nueva York apocalíptica como escenario, acompañado por una recua de zombies más guapos que las concursantes de cualquier Miss Universo -hubo uno de ellos que, ciertamente, me trajo a la memoria a la tapatía Jackie Bracamontes-, el sobreviviente (interpretado por el siempre talentoso Will Smith) lucha por sobrevivir mientras los zombies le acortan la supervivencia. Está caón. Y si a eso le sumamos que, presto de ansias libertarias, el sobreviviente no hace más que matar zombies a lo idiota, aveces cazándolos para experimentar con ellos, pero siempre asesinándolos al final, pues la película se convierte en determinado momento en una mezcla entre La noche de los muertos vivientes y la primera generación de La Academia. Pura calida', ¿eda'? .
Me dicen mis informantes que Soy leyenda está basado en un libro cuyo autor de veras creía en el futuro desolador para la humanidad. Yo no sé, pero si seguimos creyendo que nuestra verdad es La Verdad, no nada más New York, sino París, Madrid, Nueva Delhi y hasta Chapala, acabarán siendo presas de algún virus, llamado según otra cinta de zombies -de mis favoritas- Exterminio (2003), "ira". Pues sí, lo evidente es lo evidente.
.
¡Salud!

jueves, 17 de enero de 2008

Sí, señor Secretario.

Me dicen mis informantes que no estoy siendo lo suficientemente claro con este blog. Afirman que debo definir una corriente, y que si quiero hablar de política puedo hacerlo, pero que no ande metiendo cuestiones bibliográficas de naturaleza personal en medio de críticas a las administraciones panistas de Jalisco.
.
Como imaginarán, sólo tengo una respuesta -que es a la vez pregunta- de cuatro palabras: ¿pregúntenme si me importa? No, no me importa, en lo más mínimo. Este es mi blog y puedo hacer con él, en él y a pesar de él, lo que me aflore de la inteligencia y me nuble la razón -osea, lo que me venga en gana-.
.
Por eso hoy, cuando todo mundo está tocando el tema, no voy a dejar que se me vaya la oportunidad de hablar de él por entre los dedos. Se trata de la reciente partida (?) de nuestro exgobernador -opaco, opaquísimo gobernador-, Francisco Ramírez Acuña, como Secretario de Gobernación.
.
No, no le dieron aire, mis estimados. Sí, sí salió por la puerta grande. Bueno, la primera cuestión está todavía más en duda que la segunda. ¿De verdad habrá renunciado? ¿Quién renuncia a un puesto que en tiempos de la Revolución Institucional (?) le tocaba siempre al "tapado", al que sería el digno (?) sucesor del Señor Presidente de la República? ¿Quién dejaría ir, en su sano y economista juicio, un sueldo de tantos miles de pesos -mis escuálidos y pusilánimes informantes no tienen el dato, pero de que son muchos dineros son muchos dineros-? ¿Quién, demonios, quién? ¡Que alguien me explique! Pues si lo dejó ir, o si lo dieron de baja -no copeló y ¡cuello!-, seguramente fue por la opacidad -les digo que si el gris fuera persona, se apellidaría Ramírez Acuña- que reinó en su mando como Secretario de Gobernación -una secretaría de Estado que ni mis arriesgados y todasmías informantes pueden explicarme para qué sirve- y como Gobernador de Jalisco, y como Presidente Municipal de Guadalajara, y como lo que quieran.
.
Ni hablar. Con Paco fuera de la Secretaría, llamaron -"mandaron llamar", decían en la primaria-, a uno de los más célebres y conocidos, entusiastas y dadivosos, colaboradores de la presidencia de Felipe Calderón -timbales por favor-: Juan Camilo Mouriño. (zzzzzzzz).Sí, desconocido. Y corren muchos rumores, que es todavía peor que el desconocimiento interpersonal. Dicen algunos que es un buitre maldito, come carroña, asqueroso perro faldero presidencial, verdugo de sus subordinados, olvidadizo del bien patriótico. Dicen otros que son rumores, son rumores, que no le digan en la esquina el venado, el venado, que eso a él le mortifica, que es más bueno que el agua de chía en verano y el ahorro en la cuesta de enero. Que ama al país -olvidaba comentar que es madrileño naturalizado mexicano- y que por él daría su vida, que sabe lo que quiere y, lo que es peor, lo obtiene. Que no come más que enchiladas suizas en Sanbors y que no compra en Wal Mart (nota, por éstas dos últimas cosas le dieron la nacionalidad y el puesto en Gobernación).
.
Pues será el sereno, pero la opinión pública se levanta y aclama: "Pobre México, tan cerca de sí mismo y tan lejos de lo demás".
.
PD: Un saludo a mi hermano no sanguíneo El Toloache -no porque se lo hayan dado, sino porque parece que lo da de la recua de mujeres que se trae siempre entre manos y piernas-, que, apesadumbrado, me acaba de decir que cada vez está peor su "economía del vicio", ello ante el aumento de cigarros y cerveza. Ni hablar, tendrá que empezar a fumar hojitas de ficus y beber leche bronca.
.
Se me iba el tren... ¡salud!

miércoles, 16 de enero de 2008

Y los estúpidos, ¿a dónde vamos?

El título, es bueno iniciar aclarando, lo he tomado prestado -a consideración recelosa- a una columnista de nombre Myriam Vidriales, que tiene su espacio literario de expresión periodística en el periódico Mural.
.
Como imaginarán, y contrario a lo que suelo hacer con este que es mi espacio -y también suyo si me ayudan con los gastos-, hoy tocaré un tema que está sonando fuerte en las conciencias de los tapatíos y ha generado opiniones diversas entre el vox populli de estos lares.
.
Todo se debe, en mayor o menor medida, a que en días pasados el Gobierno del Estado de Jalisco anunció la destinación de una jugosa rebanada del presupuesto estatal a la realización -vía Televisa, claro está- de una telenovela que se filmará en nuestro -mío y suyo, si me ayudan con los gastos- estado occidental de la república mexicana. El título tentativo de la obra melodramática sería "Las estúpidas no van al cielo", y entre su fabuloso, estelar, multipremiado y talentosísimo elenco se encontraría Jacqueline Bracamontes, Valentino Lanús y Jaime Camil. No, no, pura virtud convertida en ser humano.
.
Dejando a un lado la conmosión -¿se escribe así o es conmoción?-que causó el aberrante hecho de que gobierno estuviera dando dinero a una empresa que, obviamente, no lo necesita, para promoción turística que, obviamente, necesitamos, mientras nuestras calles lucen baches, nuestros parques y jardines están plagados de basura y entre puentes peatonales, semáforos y señalizaciones dañadas y faltantes estamos llenando el saco. Es decir: Jalisco se promociona vía telenovela costosísima -50 millones de pesos, según me dicen mis informantes-, pero no es capaz de generar turismo gracias a la belleza del centro histórico de su capital, la limpieza de sus fuentes o el primoroso y eficiente sistema de recolección de basura.
.
Me dicen mis informantes, también, que otra gota que derramó el ya de por sí rebasado vaso, fue el título propuesto para la telenovela. Aquí, parece ser, quien puso el grito en el cielo fue el Instituto Jalisciense de las Mujeres -IJM, por sus siglas-, cuya directora dijo, le parecía, lo de "estúpidas" era demasiado "agresivo" para la "femeneidad" de nuestras tierras. Y, con eso que andamos como locos buscando la "equidad de género" -a mí ese término me suena más bien a argumento político para destinar presupuesto a obras y programas fantasma-, pues nos quejamos, y como nos quejamos tanto y tanto, y el lobo sopló y sopló, pues terminaron por cambiar a las "estúpidas" por "tontas". Osea, la misma gata nomás que no tan revolcada.
.
Da lástima. Yo no di mi voto por el PAN para las elecciones gubernamentales del pasado 2006, pero sé de muchos tapatíos que sí, y sé también que si a ellos les tocara ahora mismo votar por nuestro fragantemente estúpido gobernador, Emilio González Márquez, la mayoría se haría "el tonto".
.
De todos modos, yo no veo novelas, y cuando las veo, me gusta creer que, después de ellas, alguien con cerebro descubrirá que México necesita más pensamiento y menos tramas idiotas que, en el Cielo o el Infierno, crean al mismo pueblo ignorante y conservan sus voces calladas.
.
¡Salud!

martes, 8 de enero de 2008

Fausto a reconsideración.

Después de sufrir regaño ortográfico de una amiga mía, a la cual por razones de confidencialidad otorgaré el alias de la Malagueña, me he dado cuenta que esto de escribir digitalmente es un problema porque uno se acostumbra a la corrección ortográfica de los programas computacionales, y como en internet no la hay... pues escribo "faboritos" y "superkalifrajilistikoespialidozo". Ni havlar, gages del ofisio.
.
Pasando a asuntos menos oscurantistas, y aprovechando que por ahora de nuevo tengo en mis manos el maravilloso poder comunicativo de la red, les doy el dato, proporcionado por la deficiente eficacia eficaz de mis informantes, de que terminé de leer uno de los libros más insufribles de la llamada literatura universal: Fausto, de J. W. -no me pregunten qué demonios significan esas letras, porque el señor era alemán y yo de alemán sé menos que de náhuatl- Goethe, mejor conocido -gracias al Cielo- por su apellido.
.
Se preguntarán en primera por qué diario ando hablano de libros, y en segunda, seguramente, por qué demonios me atreví a leer esa basca. Sí, sí, un trasfondo muy humano, la lucha del hombre contra sí mismo y sus demonios, pero basca al fin -a quien le gusten los clásicos y esté por desmayarse, me abstengo de figurar en declaraciones de muerte o seguros de vida, y sobre aviso no hay engaño-. Pues bien, diario hablo de libros porque eso estudio -libros, idioma, letras, una cosa llama a la otra-, y decidí leerlo por consejo de un amigo al cual, por razones de confidencialidad, llamaré el Meromerosaborranchero. El mencionado Meromerosaborranchero me dijo que, si no leía ese libro, cielos, tierras y mares serían arrasados por una extraña plaga de infelicidad, las vacas dejarían de producir cortes selectos y Coca-Cola -en esto el mayor de mis miedos y la más cruel de sus amenazas- se olvidaría de su línea light. Ante tal augurio, me precipité a mi librero -les recuerdo que yo no compro libros, los acumulo- y comencé a leer Fausto -sin ceder a las advertencias antitestamentales de mi madre-.
.
Fausto va bien hasta que empiezan a hablar romanceadamente y entran en escena figuras de los mitos clásicos griegos. Aquí, la historia que pintaba deliciosa -un hombre en afán de saberlo todo y ser como Dios, y en el camino obtener el amor de una jovenzuela de nombre Margarita, que se une a un diablo seudo inteligente para alcanzar su objetivo- se trastorna y todo va a parar al receptáculo oficial de materias fecales -caño-. Yo sigo sin entender -y que alguien me explique por favor- ¿cómo ésta puede ser LA novela de Alemania? Ni hablar, clásicos son clásicos.
.
Los dejo en buenas manos -las de la semana, apenas es lunes- y... ¡salud!

lunes, 7 de enero de 2008

Honoris causa per Coniff.

Creador e impulsor de los sueños de muchos de nuestros padres -bueno, quizá exajero si es que ustedes no lo conocen, pero por lo menos con la inteligencia artística de mis dos progenitores sí hizo y sigue haciendo grandes cosas-, retomador de ritmos variados y melodías clásicas del mundo entero como Brasil o New York, New York, fabricador de fabulosos sonidos y revisables tonadas, su nombre probablemente les suene menos que su música, la cual, seguramente, ya han escuchado alguna vez en el stéreo del coche durante alguna noche de insomnio, a eso de las dos de la mañana, pero es precisamente su nombre el "recordador" de la fábrica completa de melodías que logró crear. Les estoy hablando del único e inigualable -aunque suene trillado, el señor se lo merece, timbales por favor-: Ray Coniff.
.
Les parecerá raro que hoy, en pleno siete de enero, tenga yo la puntada de escribir acerca de uno de los "héroes de la música" del siglo XX. No, esperen, para decir eso tendría que explica primero qué lo hace tan grandioso. Bueno, seré lo más preciso posible, pues tampoco quiero llenar todo este espacio de información que ustedes no apreciarán del todo: estudioso de la música desde pequeño, Ray Coniff alcanzó la madurez vital y artística-profesional sin dejar un minuto de tener al arte de la lira presa de la profunda pasión que por ella sentía. Cuando sus años fueron muchos y, cruel mundo, las oportunidades de trabajo se le fueron cerrando, tomó la valiente -y hasta hoy memorable- decisión de formar una orquesta con todos los músicos desempleados que conocía. El resultado, la unión de talento y experiencia, fue una de las propuestas musicales más aclamadas de todos los tiempos.
.
Con su banda, Coniff recorrió el mundo y probó no sólo las mieles del éxito y la fortuna, sino también el dulde picor de melodías que él, estadounidense, no conocía, como La chica de Hipanema o Bésame mucho. Fue tanto su amor por el sabor de la música latina, que dedicó muchos de sus últimas grabaciones discográficas a recopilar -tocadas por su banda, claro está- canciones provenientes de compositores centro y sudamericanos.
.
Todavía hoy es posible conocer, gracias a él y su magnífica labor de difusión, melodías que de otro modo hubiesen quedado en el olvido o apenas guardadas en la memoria de unos cuantos, tales como El cóndor pasa o Perfidia.
.
Por eso le dedico hoy este espacio. Porque me he acordado de que por su banda -que contaba además con unos cuantos coristas- he conocido muchas canciones y he logrado tener una especie de "amuleto musical" que, esté donde esté, me traerá a colación las figuras de mis padres, abrazados, meneando sus caderas en el centro de la pista de baile.
.
Hoy es lunes, no toca pero si tocara, sería una de Ray. ¡Música, maestro!

domingo, 6 de enero de 2008

Reyes.

Ya, ya, me extrañaron, ni me digan. ¿Ah, no? Bueno, pues no me extrañen, que suficiente tengo ya con tener que lidiar con virus en mi computadora que desaparecen mis archivos e internet que no llega a mi casa.
.
Y no, no fue por exceso de pago. Se fue la línea en pleno fin de semana y ni hablar, esto me dejó sin escribir. Así que aquí estoy, gastándome la quincena en un cibercafé que se ve más lento que el proceso electoral del año pasado.
.
En la noche yo rosca, ¿y tú? Y mañana otra vez. Me sorprende como después de los veinte uno empieza a hacer todo doble... menos las cosas que de verdad vale la pena se repitan.
.
Voy a estar sin escribir algunos días, pero aquí les dejo mi última novedad editorial para que la chequen y se den gusto. Feliz día de reyes.
.

viernes, 4 de enero de 2008

Arráncame la tira.

Estas vacaciones me he visto lento. Se supone que debía leer un promedio de libro por semana, pero por secas y mecas -¿sí se dice así?, yo diario con mis dudas lingüísticas- he tenido que leer libro, casi, por mes. De El cuento número trece, que ya antes les he comentado -excelente final, en uno de estos días ya la agrego a la lista de mis novelas favoritas-, pasé a "incarle el diente" a una de las más sonadas novelas "de género" -a mí, en lo particular, siempre me ha caído mal la etiquetita esta-. Me estoy refiriendo a Arráncame la vida, de la multivendida Ángeles Mastreta.
.
No está mal. Todo el problema surge, en realidad, de que he comenzado la lectura idealizando la narración de Mastreta, al grado de compararla -mentalmente- con la de una de mis favoritas escritoras latinoamericanas, Isabel Allende. Pero no, no hay idea. Y el problema de idealizar es que, irremediablemente, uno termina menos emocionado, más decepcionado y, generalmente, desvalido y pobre.
.
Ya, pues, exageré. Arráncame la vida es, por sobre cualquier apreciación personal o interés pre-lectura, la historia de Catalina, una "niña bien", medio tonta -o tonta y medio-, que ¿se enamora? de Andrés, un general revolucionario, todo esto en los tiempos en que la Revoluciòn ya estaba más bien formando parte de la Postrevolución. El problema no está tanto en lo sonsa que es Catalina, o en lo dominante, machista, asqueroso mujeriego y mentiroso engatuzador que es Andrés -como se habrán dado cuenta, el personajito no me cae nadita bien-, sino en lo excelente que logra Mastreta plantear sus personajes para que bien los ames e intentes inútilmente protegerlos de sus propias idioteces, bien los odies y desees la peor de las muertes para ellos.
.
Voy empezando. Les prometo que cuando hable del próximo libro les diré qué pasó con Arráncame... ¡Ah!, me dicen mis informantes -ya tenía tiempo sin ver sus asquerosas caras de chismosos sin ética profesional-, que ya se rueda la película del libro y que Ana Clauda Talancón -El crímen del Padre Amaro, Ladies nigth- hará el papel de Catalina. No está mal, la cara de tonta ya la tiene de nacimiento. -Ando corrosivo hoy, ¿ya vieron?-.
.
¡Salud!

jueves, 3 de enero de 2008

El artista hoy.

Un regaño. Empecé el día agripado y regañado -con un regaño, no más, ni que fuera Big Brother-. Me han regañado porque... a ciencia cierta no lo sé, pero me arriesgaría al decir que fue porque hice todo bien -aunque así sea, dado que no creo haber hecho algo mal-.
.
Tenía una entrevista a las 11 y la mandé cancelar 10:30. ¿Es muy premeditado para una cita que se contactó de un día para otro? No lo creo, pero quizá el error más grave es que no era ni un político -aveces ellos son más políticos que otras personalidades-, ni la señora Zárate -así por lo menos me hubiera preparado unos huevitos gratinados-... ¡era un director de teatro local! Pero eso me saco por andar pidiendo mi exclusiva en la sección de cultura, donde de divas y locas está lleno el saco.
.
El mentado director se enojó y me mandó decir que le sorprendía mi falta de profesionalismo y que lo hubiera dejado... ¡plantado!
.
No todos son así, por supuesto. He hecho entrevistas a memorables pintores locales que me han recibido en sus talleres con mucho júbilo y mucho agrado, y al término de dichas visitas me he quedado convencido de que todavía el arte tiene lugar para verdaderos seres humanos. He también contactado cantantes en cuyas pieles no corre el rumor del pánico escénico sino del pánico al fracaso, pero que están lejos de él porque tienen los pies bien puestos en la tierra.
.
Pero también he tenido experiencia como las de hoy. No me considero el mejor de los entrevistadores, por supuesto, pero nadie podrá negar que mi respeto hacia el entrevistado y su labor sale siempre íntegro y reluciente. Nunca apersonalizo las entrevistas sino me preocupo porque el artista se apersonalice en ellas. Soy, en resumidas cuentas, un micrófono que permite la expresión pero nunca se inmiscuye con lo expresado, razón que me ha ganado serias críticas por parte de mis superiores que esperan dé mi opinión, aunque de manera velada, en cada una de las entrevistas que redacto. Mi negativa es total: nunca, por sobre todas las cosas, debe prevalecer en el subgénero periodístico que es la entrevista, la opinión del entrevistador sino del entrevistado. Tendremos puntos en común los dos partícipes de la charla, pero dichos puntos jamás se tocarán ni levemente.
.
Lo de hoy me sirve para ejemplificar dos cosas: una, que lamentablemente uno no puede salir airado en esto del periodismo, gracias, no veo otro causante, a la existencia de seres extraños que no permitirán jamás ser tachados de "sencillos", por el simple hecho de que, les parece, un artista no podrá jamás ser tocado por la sábana rauda de la sencillez; y dos, aquí quizás el más interesante de los aprendizajes que de esta experiencia he obtenido, que gracias a dichos "artistillas de magnífica elocuencia y envidiable porte" el arte es cada vez más lejano a "los comunes", el pueblo para el que fue creado y del cual viene, al cual le debe, como en cualquier democracia, su voz y su voto. Ni hablar, ¡buen día!

miércoles, 2 de enero de 2008

Algo personal

Empiezo el año con gripa, un hermano menos en la casa, una mamá "chipi", varios amigos medio crudos -alcohólica y sentimentalmente hablando-, dos hermanas ausentes y muchos, muchos sentimientos encontrados.
.
No es mi intención ponerme personal en este blog, pero, ultimadamente, es mío, así que ahí les van las últimas antes de que esta página caduque y yo pase a formar parte de la perdición del universo cibernético.
.
Mi hermano, que estaba de visita, regresó al trajín de su maestría en Europa. Con su partida, mi mamá -que lo adora, como toda madre a todo hijo-, cayó en un profundo malestar y adelantó su día de trabajo para tener terapia ocupacional, y con ella yo también tengo que correr a la chamba -es que, faltaba decirlo, trabajo con ella-. Lo malo es que un ejemplar aferrado -sólo los aferrados funcionan en mí- de algún virus árabe extraño, me obliga a estar en cama con mucho sueño, mucho moco y voz de calcetín, así que no puedo consolarla mientras llena las tostadas de pedacitos de kleenex mojados.
.
Para acabarla, mañana me han citado a una entrevista para el periódico a las 11 de la mañana en Bugambilias -queda tan lejos de mi casa que tendré que andar en camión toda la noche-. Y, para acabarla de amolar todavía más, tengo que escribir la entrevista mañana mismo -¿cómo? Dios y sus Santas Postetades verán-.
.
Bueno, ni hablar, la vida sigue y, comenzando este 2008 con menos miedos, me voy dando cuenta de que, conforme pasan los días, la vida vale cada día más, nos separen de los nuestros las distancias que sean.

martes, 1 de enero de 2008

Inventario anual.

Año nuevo. Otro primero de enero y esto será... otro año. ¿De dónde se nos ha ocurrido tomar la idea de que las promesas, las gratitudes, los abrazos y las consideraciones se tengan en cuenta exclusivamente en los finales de ciclos? Cavilamos cuando nos detenemos, y solemos detenernos solamente al terminar -y para cuando terminamos, nuestros asuntos están tan avanzados que nos da hasta pena tocarlos, no vaya a ser de malas y en una de esas se caigan-.
.
Esta vez, para variar, he decidido hacer un balance al iniciar el año, pero con la ligera y fresca diferencia de que -contreras yo, mea culpa- no mediré las buenas y las malas del año terminado, sino del año que hoy "se nos inicia". Sí, leyeron bien, nada de decir: "El año pasado engordé tres kilos, pero hice ejercicio hasta que no sentí las piernas y tuvieron que ir por mí -¡Gracias Grúas Castillo!- a la segunda sección de Colomos", y mucho menos "Este año que termina amé a mis amigos, facturé a mis enemigos y firmé el acta mortuoria de mi segundo marido". ¡No! Mi balance será futurista -con olor a pasado-. Helo aquí:
.
Este año (hablo de 2008, por si quedaba duda) entrevisté mucho, pregunté con cautela y escribí muy poco. Dirán que estoy loco, y sí, quizás lo estoy, pero a la par me encuentro convencido de que lo que quiere la gente lectora del periódico para el cual trabajo es leer poco y, casi mágicamente, enterarse de muchas cosas interesantes. Ni modo, así es la regla actual: "Toma poco, asimila mucho y sé feliz". Por eso, este año 2008 tomé muchas fotos, hice buenos pies de página y elaboré títulos que a todos dejaron enteradísimos de la noticia sin que hubiera necesidad de leerla.
.
Este año tuve grandes sueños, soñé durante grandes noches y disfruté de mis pesadillas. ¡Sobre todo eso último! En las pesadillas, me encontré desnudo frente a mis miedos, mis tormentos y mis castraciones. En las pesadillas, contrario a lo que pude ver volar entre las nubes pachoncillas de mis mejores y más melancólicos sueños, sufrí, lloré y me rebelé, pero casi nunca obtuve lo que quise. Es en mis pesadillas, pues, donde mi esfuerzo de verdad se vio obligado a valorarse e impulsarse. Por eso, este 2008, procuré tener más pesadillas que sueños felices, porque las pesadillas son el ensayo no doloroso más cercano a la vida real que se puede tener.
.
Este 2008, tomé el teléfono y llamé a los muchos amigos que no veía desde vueltas de reloj atrás, conversé lo más que pude con ellos y descubrí, en lo mucho que habían cambiado, la demasía en que por mí habían pasado los anhelos y los desvelos. Me sentí atropeyado por el tiempo, pero feliz de tener amigos con quienes mirarme más viejo.
.
Este 2008, ya para no dejar, recibí más abrazos, más besos y más palabras de aliento. También, ¿por qué no decirlo? Aterrizaron en mis oídos más piropos, en mi cartera más monedas y en mi librero más libritos. ¿Qué? Se vale soñar, ¿no?
.
Este 2008 les deseo a ustedes, que todavía harán su balance hasta el 31 de diciembre, un feliz año de quién sabe qué para terminar quién sabe cómo.